Confirman pena de muerte a Manuel Martínez Coronado en 1996

El 21 de mayo de 1996 se conocía la confirmación de la pena de muerte a Manuel Martínez Coronado, responsable de masacrar a siete personas en la aldea El Palmar, Quetzaltepeque, Chiquimula el 16 de mayo de 1995.

Titular de Prensa Libre del 21 de mayo de 1996. (Foto: Hemeroteca PL)
Titular de Prensa Libre del 21 de mayo de 1996. (Foto: Hemeroteca PL)

Al analizar el recurso de apelacio?n interpuesto contra el fallo del Tribunal de Sentencia de Chiquimula, que impuso la pena de muerte, la Sala estimo? que no se cometieron vicios de fondo; por lo tanto lo que procede es declararlo improcedente.

Asimismo, se confirmo? la pena de 30 años de prisio?n para Daniel Arias, de 66 an?os, en vista de que, por su edad, no le era aplicable la de muerte, sindicado de haber participado en el asesinato de las 7 personas que integraban la familia Arias Miguel.

Los fallecidos fueron Juan Bautista Arias, Rosa Albina Miguel, Francisca Arias Miguel, Emilia Arias y los menores Joyita, Arnoldo y Ani?bal Arias Miguel, de 5, 2 y 8 años, respectivamente.

En primera instancia, y tras celebrarse el juicio oral en Chiquimula, el 26 de octubre de 1995, el Tribunal considero? que se daban los elementos necesarios para condenar. Sin embargo, inconformes con la sentencia, la defensa de los procesados procedio? a plantear el recurso de apelacio?n, argumentando vicios.

Manuel Martínez Coronado, de 32 años aparece en la portada de Prensa Libre del 21 de mayo de 1996, fue condenado a muerte por el asesinato de 7 personas en 1995. (Foto: Hemeroteca PL)

Los hechos

Segu?n la versio?n del u?nico sobreviviente del hecho, el menor Miguel Arias Marti?nez, sus ti?os Daniel Roberto Arias, (este u?ltimo pendiente de captura), llegaron a su casa en horas de la noche, y con arma de fuego mataron a toda su familia. El logro? huir al termina?rseles las municiones.

El mo?vil de la masacre habri?a sido por herencia de tierras.

“No espero el perdo?n de los hombres de la tierra sino el perdo?n de Dios”, exclamo? Manuel Marti?nez Coronado,  el 15 de septiembre de 1996. 

“Ya se? que el presidente Arzu? no perdono? a los condenados a muerte; por eso no me queda ma?s que esperar el perdo?n de Dios y que hagan conmigo lo que quieran”, insistio?. Por eso, agrego?, mi u?ltimo deseo es que antes que me fusilen me permitan tomar la Biblia y leer un trozo de la palabra del Sen?or; eso es lo u?nico; de alli? para alla?, se termino? todo.

Marti?nez Coronado, en compan?i?a de su padre, Daniel Arias, y su hermano Roberto Arias Coronado, fueron hallados culpables de haber dado muerte a balazos a siete integrantes de la familia Arias Miguel, en la aldea El Palmar, Quezaltepeque, Chiquimula, en la madrugada del 17 de mayo de 1995, debido a disputas de tierras.

Entre tanto, la casa y terreno de la familia Arias Miguel permanecían abandonadas; los pocos objetos de valor que posei?an desaparecieron, el monte cubre el a?rea que usaban para hortalizas y las deterioradas puertas y paredes de la humilde vivienda
inspiran historias de aparecidos que los nin?os de la escuela comentan a la hora del recreo. 

El 21 de julio de 1997 el presidente Álvaro Arzú negó el indulto a Manuel Martínez Coronado. A pesar de los múltiples recursos presentados por su defensa, el reo se convirtió en la primera persona ejecutada por medio de la inyección letal en el país el 10 de febrero de 1998. 

Manuel Martínez Coronado fue el primer reo ejecutado por medio de la inyección letal, el 10 de febrero de 1998. (Foto: Hemeroteca PL)