El transporte urbano: lío de cuatro ruedas

El servicio urbano de transporte de pasajeros de Guatemala ha tenido pocos cambios, desde los años cincuenta hasta la fecha. Los usuarios continúan padeciendo tanto por el precio del pasaje como por el deterioro de las unidades.

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En las décadas de 1950 y 1960 el precio del pasaje era de cinco centavos y los conductores vestían uniforme de distintos colores y gorra de mimbre que identificaba a las empresas.

Eran corteses con los pasajeros y los buses circulaban toda la noche; en los años sesenta los empresarios fueron beneficiados por los gobiernos con subsidio, con el cual se pretendía mejorar el servicio, lo cual nunca ocurrió.

Los cambios y abusos de los pilotos del tranporte.

De los años setenta hasta el 2013, aumentaron las empresas, que percibían el subsidio, pero las unidades continuaban deteriorándose. Los usuarios pagaban más de 25 centavos, esto no incidió en el mejoramiento de las unidades y el recorrido fue más corto.

Luego de tanto tiempo, la Municipalidad, para paliar los paros del transporte urbano que exigían aumento al pasaje, puso en circulación buses articulados conocidos como “los “tomates” “gusanos” y surgen los ruleteros, que luego fueron desapareciendo, a pesar de que estos recibían el subsidio gubernamental y cobraban más por el traslados de los pobladores.

Solución al transporte

Nuevamente, el Gobierno y la municipalidad se disputan el control del transporte urbano, ya que cran nuevas empresas para que presten el servicio urbano.

Por un lado, la comuna capitalina comienza con la infraestructura de la ciudad y pone a circular el transporte que hoy se conoce como Transmetro, mientras el Gobierno, junto a empresarios, crean la nueva empresa de buses urbanos conocida como Transurbano.

Estas opciones no han beneficiado a los usuarios, quienes hoy señalan a los conductores de malos tratos.