1978: Juan Pablo I es el nuevo Papa

En un día como hoy 26 de agosto de 1978 se realiza la elección del cardenal Albino Luciani como nuevo jerarca de la iglesia católica. Tomó el nombre de sus dos antecesores: Juan XXIII y Pablo VI.

El Papa Juan Pablo I fue electo el 26/08/1978. (Foto: Hemeroteca PL)
El Papa Juan Pablo I fue electo el 26/08/1978. (Foto: Hemeroteca PL)

El nuevo Papa Juan Pablo I, luciendo amplia sonrisa que expresaba profunda felicidad, prometió proseguir por el sendero de más reformas eclesiásticas y dijo en pleno lenguaje laico que nunca había esperado ser elegido Sumo Pontífice.

Las más de 300 mil personas que se habían congregado en la Plaza de San Pedro del Vaticano prorrumpieron en exclamaciones de júbilo al oír las palabras simples y directas del nuevo Papa, reminiscentes de la llaneza de Juan XXIII.

Cónclave

El sábado 26, los 111 cardenales de todos los continentes, entre  los que se encontraba el guatemalteco Mario Cardenal Casariego y Acevedo, eligieron a monseñor Luciani, patriarca de Venecia, como el 263 Papa en el cónclave más breve del siglo.

La celeridad de su elección, que se anunció después de ocho horas y 54 minutos de votación, desmintió las predicciones de que el cónclave duraría cuatro o más días debido a supuestas profundas divergencias entre los cardenales reunidos.

El Papa Paulo VI murió de un infarto a los 80 años el 6 de agosto, luego de 15 años de pontificado. 
El cardenal Luciani no se contaba entre los cuatro cardenales mencionados como los más probables candidatos, pero una coalición de elementos conservadores, moderados y aparentemente algunos progresistas se formó rápidamente en torno a su nombre, posiblemente como resultado de acuerdos previos al cónclave.

“Estaba muy tranquilo cuando ingresé a la Capilla Sixtina para votar. Nunca me habría imaginado ser elegido”, declaró el nuevo Papa ante la muchedumbre congregada en la plaza de San Pedro, antes de impartir la primera bendición dominical de su pontificado. El Papa sonrió y la multitud irrumpió en aplausos.

El papa Juan Pablo I saluda a la muchedumbre congregada en la Plaza de San Pedro luego de haber sido elegido en el cónclave más corto del siglo XX en 1978. (Foto: AP)
Bendición

Muchos feligreses de rodillas y con lágrimas en los ojos, se persignaban y algunos gritaban “Viva el Papa”, mientras el nuevo Pontífice aparecía en la galería de la Basílica de San Pedro. La guardia suiza desfiló por la plaza, y la banda saludó con redobles de tambores al nuevo jefe de los 700 millones de católicos en ese entonces, de todo el mundo, entonando la bendición “Urbi et orbi” (Para la ciudad y el mundo).

La multitud enarbolaba pañuelos, estandartes y banderas, mientras las campanas de San Pedro resonaban para indicar la iniciación del nuevo pontificado.

Previo a una hora de conocer al nuevo papa se vivieron momentos de confusión al ver la tradicional columna de humo salir de la chimenea de la Capilla Sixtina, ya que no se distinguía el color del humo, a pesar de eso otras señales daban por hecho de que ya se había elegido al sucesor de San Pedro.

En eso se abrían las cortinas blancas de la ventana que se encuentra sobre el portal principal y tres cardenales emergieron de los balcones. Entre ellos se encontraba el cardenal Pericle Felice quien hacía el anuncio tradicional en latín (Habemus Papam) de la elección del nuevo Papa.

“Les anuncio una gran felicidad: tenemos Papa: el eminentísimo y reverendísimo cardenal de la santa iglesia católica apostólica romana, Albino Luciani”, dijo. El resto de sus palabras se perdió en el murmullo de felicidad que recorrió la plaza. Luciani se convirtió en el tercer patriarca de Venecia que recibe las investiduras pontificias en lo que iba del siglo, después de Pío XII y Juan XXIII.

Reacciones

Todo el mundo en general vió con beneplácito la elección del cardenal Luciani como Papa, ya que consideraban de que tenía dotes suficientes para conducir a la iglesia católica por el camino de una reforma moderada. Si bien la elección resultó inicialmente sorpresiva, se concluyó de que el nuevo pontífice tenía prolongada experiencia pastoral. Pero no todos pensaban lo mismo.

Por ejemplo, el rebelde arzobispo francés Marcel Lefebvre indicó que la adopción de los nombres Juan y Paulo podría ser “de mal augurio” para los tradicionalistas que, como él, creen que las reformas en la iglesia han ido ya demasiado lejos bajo los pontificados de Juan XXIII y Paulo VI. El teólogo protestante Holandés Hendrikus Berkof, indicó que el hecho de que el nuevo Papa fuera italiano no era un avance. “Los italianos tienen tan escasa comprensión de los sucesos de Europa Occidental, América y el tercer mundo”, indicó Berkof.

El Papa Juan Pablo I conversa con el cardenal Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia. Wojtyla se convertiría días después en el sucesor del Papa como Juan Pablo II. (Foto: AP)
Papa austero

Uno de sus legados y primeras acciones como Papa fue el de suprimir la costumbre milenaria de entronizar a los Papas en un trono en procesión y ser coronado con una gran tiara de tres coronas, ceremonia que se realizaba al tomar posesión de la Cátedra de San Pedro. Su antecesor, Paulo VI, se convirtió en el último papa en haber realizado dicha ceremonia ya que Juan Pablo I renunció a dicha ceremonia.

Juan Pablo I prefirió recibir el pontificado como una simple entronización, la cual tendría lugar el 3 de septiembre de 1978. Nadie imaginaría que el llamado “Papa de la sonrisa” por su carisma y don de gentes, moriría súbitamente 33 días después de tomar posesión, convirtiéndose en el papa con el pontificado más corto del siglo y uno de los que menos ha durado en la historia de la Iglesia Católica.