Crisis en Puerto Rico: por qué los problemas en la isla no terminan con la salida de Ricardo Rosselló

Para algunos, se trata de una “revolución”, un movimiento popular-musical, una movilización como nunca antes se había visto en la azarosa historia isla.

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En menos de dos semanas, un movimiento cívico sin precedentes, con algo de reggaetón y mucho de indignación, colocó a Puerto Rico en el mapa noticioso del mundo y acabó con la renuncia del gobernador, Ricardo Rosselló.

La filtración de un chat privado -salpicado de misoginia y homofobia – y el arresto de dos altas figuras de su gobierno acusadas de corrupción fueron la chispa que hizo estallar el polvorín de las inconformidades sociales de los puertorriqueños durante las últimas décadas.

“Sin quitarle nada a la palabra, se trata de un hecho revolucionario. Nunca antes la sociedad puertorriqueña se había unido de esta forma para pedir la salida de un gobernante”, asegura a BBC Mundo José J. Colón, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

Las protestas tomaron las principales calles desde mediados de julio.