Trump vs Biden: cómo puede el presidente ganar las elecciones a pesar de estar atrás en las encuestas

Las encuestas más recientes indican que Joe Biden tiene una ventaja significativa y firme sobre el presidente Donald Trump en la carrera electoral de Estados Unidos, tanto en los sondeos nacionales como en los de los llamados “estados péndulo”.

Debido a una recaudación de fondos de campaña sin precedentes, el candidato demócrata también tiene una considerable ventaja financiera, lo que significa que podrá inundar los medios con su manifiesto en las últimas semanas antes de la votación.

Los analistas electorales han estado elevando las probabilidades de una derrota de Trump por ser reelecto. El blog de Nate Silver, Fivethirtyeight.com, actualmente le da a Biden una probabilidad de victoria de 87%, mientras que Decision Desk HQ lo coloca en 83,5%.

Si todo esto les suena dolorosamente familiar a los demócratas, será porque así es.

En una etapa parecida hace cuatro años, se vaticinó que Hillary Clinton tenía altas probabilidades de ganar. Ellos bien recuerdan cuál fue el resultado final.

¿Podría repetirse la historia con otra victoria de Trump? Si el presidente llegara a estar juramentando a su cargo otra vez en enero, aquí hay cinco posibles razones de cómo pudo haber sucedido.

Otra “sorpresa de octubre”

Hace cuatro años, apenas 11 días antes de las elecciones, el director del FBI, James Comey, reveló que su agencia estaba abriendo una investigación de Hillary Clinton sobre el uso de un correo electrónico personal mientras era secretaria de Estado. Durante una semana, la noticia acapararó los titulares y le dieron a la campaña de Trump nuevo aliento.

Con sólo dos semanas restantes antes de que cierren las urnas en 2020, un evento político de proporciones sísmicas similares podría ser suficiente para impulsar a Trump hacia la victoria.

Hasta ahora, por lo menos, las grandes sorpresas de este mes han sido malas noticias para Trump, como la revelación de sus declaraciones de impuestos y su hospitalización por covid-19.

Hunter Biden y Joe Biden

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Hunter Biden y su padre, el entonces vicepresidente Joe Biden, en 2016.

Un artículo en el diario New York Post sobre una misteriosa laptop con un correo electrónico que supuestamente relaciona a Joe Biden con el cabildeo de su hijo Hunter a favor de una empresa de gas de Ucrania ha sido catalogado por algunos conservadores como uno de esos sismos de campaña.

No obstante, el dudoso origen del artículo y la falta de detalle hacen probable que no llegue a cambiar la opinión de muchos votantes.

Pero Trump ha prometido que hay más por venir. Si esto es apenas un disparo al aire, preparando el terreno para una evidencia directa de acción inapropiada de parte de Biden cuando era vicepresidente, esa sería una historia diferente y más impactante.

O, tal vez haya otra revelación de campaña completamente anticipada y contundente a punto de estallar.

Si eso se pudiera predecir, no sería una sorpresa.

Las encuestas se equivocan

Prácticamente, desde que Biden aseguró la nominación presidencial del Partido Demócrata las encuestas nacionales lo han colocado firmemente al frente de Trump. Aun en los estados clave, donde la carrera se ve más apretada, Biden ha mostrado una ventaja consistente, muchas veces por encima del margen de error.

Pero como se demostró en 2016, las ventajas a nivel nacional son irrelevantes y los sondeos a nivel estatal pueden fallar.

Predecir la configuración del electorado presidencial o sea, quién realmente irá a las urnas a votar, es un desafío en toda elección.

Y algunos encuestadores se equivocaron la última vez, subestimando el número de votantes blancos sin educación universitaria que saldrían a votar por Trump.

Imagen compuesta de Joe Biden y Donald Trump

BBC
¿Quién va por delante en las encuestas?

Aunque el diario The New York Times proyecta que los márgenes de Biden lo protegerían hasta de un desacierto como el de 2016, los encuestadores enfrentan nuevos obstáculos en 2020.

Por ejemplo, muchos estadounidenses planean votar por correo por primera vez. Los republicanos ya han declarado que impugnarán agresivamente los votos por correspondencia para evitar lo que ellos dicen sería un potencial fraude generalizado, algo que los demócratas han catalogado como un intento de supresión electoral.

Si los votantes llenan sus formularios incorrectamente, no siguen los procedimientos apropiados o hay una demora o interrupción en el correo, eso podría llevar al desecho de votos que de otra manera serían válidos.

La reducción de puestos de votación o urnas con poco personal de asistencia podrían dificultar la votación el día de las elecciones, desalentando a los estadounidenses que habrían sido considerados dentro del sondeo de “intención de voto”.

Un vuelco en el debate

Ya se han calmado las aguas tras el primer debate presidencial entre Trump y Biden, hace más de dos semanas, y el presidente fue el que salió peor librado.

Los sondeos indican que el estilo agresivo de Trump con sus constantes interrupciones no fueron bien recibidas en el sector de mujeres suburbanas, que son un grupo demográfico clave en estas elecciones.

Por otra parte, Biden mantuvo suficiente compostura bajo el asedio, aplacando las dudas entre los votantes -alentadas por los republicanos- sobre su avanzada edad.

Donald Trump y Joe Biden en el primer debate presidencial

Reuters
El primer debate fue un “caótico” intercambio de insultos e interrupciones del que Trump salió peor librado.

Trump perdió la oportunidad de transformar la imagen que dejó en ese primer debate cuando decidió no participar en el segundo porque se cambió de ser presencial a un formato virtual. Tendrá una nueva oportunidad en el gran escenario el próximo jueves, cuando tendrá que aprovecharla.

Si Trump proyecta un comportamiento más calmado y presidencial, y Biden se descompone o tiene una garrafal metida de pata, el balance de esta carrera podría inclinarse a favor de Trump.

Barrida en los estados péndulo

Aunque las encuestas le dan una ventaja a Biden, hay suficientes estados en los que Trump está por delante o dentro del margen de error que -si las cosas justamente se le dan al presidente- la suma de votos del Colegio Electoral podría elegirlo.

A pesar de que Trump perdió el voto popular nacional la primera vez, tuvo una amplia ventaja en el Colegio Electoral, donde cada estado recibe un número de votos basado en su población.

Una flotilla de embarcaciones un Florida a favor de Trump

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Florida es uno de los estados péndulo donde Trump podría repuntar.

Algunos de los estados péndulo que ganó -como Míchigan y Wisconsin- parecen estar fuera de su alcance esta vez. Pero sí puede recuperar en el resto, promoviendo aun más la salida de votantes blancos sin educación universitaria en sitios como Pennsylvania y Florida, podría alcanzar los 270 votos electorales necesarios para ganar la Casa Blanca.

Inclusive, hay escenarios en los que él y Biden alcanzarían ambos 269 votos, creando un empate que sería resuelto por las delegaciones a la Cámara de Representantes, un mayoría que probablemente se inclinaría con Trump.

Un traspié de Biden

Biden ha llevado una notablemente disciplinada campaña hasta ahora.

Ya sea por cálculo o por las realidades impuestas por la pandemia de coronavirus, a pesar de ser un candidato conocido por su predisposición a “embarrarla”, Biden ha logrado mantenerse libre de polémica evitando situaciones en las que sus exabruptos lo pueden meter en problemas.

Pero ahora Biden se ha lanzado de lleno la recorrido de la campaña electoral. Con más exposición son mayores los riesgos de decir o hacer algo que le cueste en las urnas.

Joe Biden con mascarilla, haciendo campaña en Floria

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Joe Biden ha evitado sus acostumbrados exabruptos durante su campaña.

La coalición electoral de Biden es una mezcolanza de moderados suburbanos, republicanos alienados, demócratas obreros tradicionales, minorías étnicas y liberales creyentes. Hay una cantidad de intereses diferentes y conflictivos que se podrían caldear si les diera la razón para hacerlo.

Pero existe la posibilidad de que, en la fatiga de campaña, Biden ponga en evidencia su edad y despierte una vez más las dudas de estar capacitado para el cargo de presidente. Si eso pasa, la campaña de Trump estará lista para dar el zarpazo.

La campaña de Biden podrá pensar que lo único que tienen que hacer es dejar que el tiempo se agote y la Casa Blanca será suya. Pero si tropiezan, no serían el primer equipo político en dejar que le arranquen lo que parecía ser una victoria segura.