La desconfianza ensombrece el regreso a la normalidad en Wuhan

La ciudad de Wuhan primero fue arrollada por la epidemia del coronavirus, después por las medidas de cuarentena del Gobierno chino. Muchos habitantes desconfían del llamado a regresar a la normalidad.

En una estación de trenes de Wuhan, las autoridades locales miden la temperatura de los transeúntes.
En una estación de trenes de Wuhan, las autoridades locales miden la temperatura de los transeúntes.

En la ciudad de Wuhan, en el centro de China, se registraron los primeros casos del nuevo coronavirus en el mundo. Tres meses después, sus habitantes regresan lentamente a su vida normal. La semana pasada, el Gobierno en Pekín anunció el levantamiento de las medidas extremas de cuarentena en Wuhan. Tanto los autobuses como seis de las nueve líneas de metro están circulando nuevamente.

Sin embargo, tras más de dos meses de confinamiento, para muchos habitantes no es tan fácil regresar a la normalidad, cuenta Ben a DW. Ben vive en un departamento compartido y trabaja en el sector inmobiliario. Dice que todavía le llevará algo de tiempo hasta que pueda volver a sentirse bien en público. Asimismo, se muestra escéptico respecto a la “victoria” sobre el coronavirus: “Antes solía ir al cine con mis amigos los fines de semana o a otro tipo de eventos. Pero, mientras la epidemia no haya terminado completamente, prefiero quedarme en casa”.

Seis de las nueve líneas de metro están circulando nuevamente.

Sombras y luces de la cuarentena

Ben y su conciudadano Eric —ambos pidieron que no se revelaran sus identidades para este artículo— hacen un balance claroscuro del manejo de la crisis por parte del Gobierno y las autoridades. “La cuarentena y el confinamiento fueron medidas necesarias para limitar la expansión de la epidemia”, dice Ben. “Pero el Gobierno central no contó con los mecanismos necesarios para satisfacer las necesidades de las personas en una situación tan extrema. Nosotros mismos tuvimos que buscar ayuda”, agrega.

Eric recuerda la desesperación de familias cuyos miembros fueron separados, según sus síntomas y su edad, para ser atendidos en distintos lugares. “Al principio, el Gobierno ignoró por completo los derechos de los ciudadanos de Wuhan”, opina el ingeniero y padre de familia, en entrevista con DW.

No obstante, en la lucha contra la epidemia, el Gobierno también apostó consecuentemente por los ciudadanos a nivel de barrios. “Trabajadores voluntarios y personal de las autoridades locales fueron movilizados para controlar por teléfono que la gente se atendiera al confinamiento. Esas personas también realizaron las compras de medicamentos y otros productos de primera necesidad para las familias. Estos trabajadores locales fueron quienes nos sacaron adelante durante el brote del virus”, dice Eric.

¡Buen provecho! La hora del almuerzo en una fábrica automotriz en Wuhan.

No es el tiempo para celebrar victorias

Desde principios de marzo, el Gobierno en Pekín celebra ante los ojos del mundo y de los ciudadanos chinos su “victoria” sobre la epidemia del coronavirus. Sin embargo, para los habitantes de Wuhan, hay cosas más importantes. “Yo no quiero saber nada de la ‘gran victoria’ del Gobierno sobre el coronavirus”, asegura Ben. “Más bien, se deberían analizar los errores del Gobierno en los últimos dos meses y medio, investigar la causa de la epidemia y tratar de establecer un mejor mecanismo de prevención”, añade.

De acuerdo con datos oficiales, en los últimos días no se registró ningún nuevo contagio en la provincia de Hubei, donde se encuentra Wuhan. No obstante, los habitantes se preguntan si esto corresponde a la realidad. Eric recuerda que, a principios de la epidemia, muchos hospitales en Wuhan se negaron a hacer pruebas y a tratar a pacientes, a pesar de que mostraban síntomas. Como consecuencia, muchos murieron. Esos casos no se reflejan en la estadística de muertos por coronavirus.

Personal de la estación central de trenes de Hankou, un distrito de Wuhan, desinfecta un andén.

¿Cuán creíbles son los datos oficiales?

“La mayoría de las personas en Wuhan, también adeptos al Gobierno, desconfían de los números oficiales”, cree Eric. Él y muchos de sus conocidos están convencidos de que no se dan a conocer nuevos casos de contagio porque el gobierno necesita justificar la reapertura económica. Cuentan que hay “informes de nuevos casos en Wuhan, entre ellos pacientes que dieron positivo en las pruebas de COVID-19 después de haber sido dados de alto en los hospitales”.

Pero de la credibilidad de los datos oficiales dependen muchas cosas, dice Ben, entre ellas la credibilidad del Gobierno chino. “La gente necesita información veraz para calcular los riesgos. ¿Qué pasa si hay un nuevo brote en Wuhan? Esta pregunta inquieta a muchos aquí, mientras el Gobierno nos urge a regresar a nuestros trabajos”.

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