Trump pedirá a su gabinete solución para los dreamers

El presidente de EE. UU., Donald Trump, espera un plan de su gabinete sobre qué hacer con el alivio migratorio que su predecesor, Obama, concedió a 750 mil jóvenes indocumentados.

Un grupo de "dreamers" se reúne con familiares y amigos en el Aeropuerto Internacional de Los Angeles después de haber pasado un mes en Mexico. (Foto Prensa Libre: EFE).
Un grupo de "dreamers" se reúne con familiares y amigos en el Aeropuerto Internacional de Los Angeles después de haber pasado un mes en Mexico. (Foto Prensa Libre: EFE).

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ya sugirió el lunes reciente que deportar a los llamados dreamers “soñadores” no será una “prioridad” en la política migratoria de Trump, quien prefiere centrarse en expulsar a aquellos indocumentados “que tengan un historial criminal o que presenten una amenaza para el pueblo estadounidense”.

Pero eso no aclaraba si Trump cancelará o no la orden ejecutiva de Obama conocida como DACA, que ha permitido a cientos de miles de jóvenes indocumentados tener la garantía de que no serán deportados, aunque sin llegar a regularizar su situación migratoria, algo que solo puede hacer el Congreso estadounidense.

“Con respecto a DACA, creo que él (Trump) se está asegurando de que su equipo, a nivel de gabinete, empieza a organizarse y crear un plan para avanzar con respecto a ese asunto, y en ese punto estamos ahora”, dijo el martes Spicer durante su conferencia de prensa diaria.

El portavoz de Trump no dio más detalles sobre el contenido de ese plan o sobre si ya ha comenzado a elaborarse, y se reafirmó en su mensaje de que deportar a los “soñadores” no será una prioridad del nuevo presidente.

En la práctica, Trump podría acabar con el decreto de Obama y aún así no deportar a los “soñadores”, quienes simplemente perderían la garantía de protección que les ha dado seguridad y les ha permitido continuar sin miedo con sus estudios y su carrera laboral.

Luego de ganar las elecciones del 8 de noviembre pasado, Trump afirmó que expulsaría a los indocumentados que tienen “antecedentes penales”, cerca de tres millones, en vez de al total de 11 millones de inmigrantes sin papeles que hay en Estados Unidos y a los que prometió deportar durante la campaña.