El insólito caso de una mujer que sufrió dolores en su nariz por 37 años y una prueba PCR reveló la sorprendente razón

La mujer afirmó que todavía tenía dolor en la nariz, aunque se sentía emocionada porque por primera vez podía respirar con normalidad.

Publicado el
Esta mujer vivió 37 años con una pieza de juego infantil metida en su nariz. (Foto Prensa Libre: Tomada de Infobae)
Esta mujer vivió 37 años con una pieza de juego infantil metida en su nariz. (Foto Prensa Libre: Tomada de Infobae)

La mayor parte de su vida, Mary McCarthy, una trabajadora de cocina en un hospital de Nueva Zelanda, vivió con un dolor en el lado derecho de su nariz, una molestia constante a la que se terminó acostumbrando.

Sin embargo, el año pasado, después de una prueba PCR de covid-19 extremadamente dolorosa, esa molestia se volvió algo insoportable hasta el punto de enfermarse.

Aunque la causa del dolor seguía siendo desconocida, informó Infobae.

Luego de acudir a varios médicos, el cirujano del Hospital Christchurch extrajo una pieza amarilla de tiddlywinks, un juego de mesa infantil muy popular en ese país, 37 años después de que se le hubiera alojado en la parte superior de la nariz cuando era niña.

El cirujano también eliminó el material calcificado que había crecido alrededor de la pieza.

Tiddlywinks, es un juego creado en Inglaterra en la década de 1860 que utiliza conjuntos de pequeñas piezas en forma de disco llamadas “winks”.

Resulta que cuando tenía tan solo 8 años, la mujer que ahora tiene 45 años, estaba jugando con sus siete hermanos y hermanas al tiddlywinks y en medio del juego terminó con una de las pequeñas piezas en su nariz.

Recuerda que sus hermanos colocaron las piezas en su nariz y a soplarlas con fuerza a ver qué tan lejos llegaban.

“Una vez inhalé accidentalmente una en lugar de soplarla, y estaba un poco asustada para decírselo a mi madre, así que no lo hice. Recuerdo estar aterrorizada en ese momento, pensando ¿adónde se ha ido?”, dijo la mujer a medios locales.

McCarthy habló con la prensa estando aún en el hospital, donde ingresó el pasado viernes 25 de junio tras la cirugía.

Afirmó que todavía tenía dolor en la nariz, aunque se sentía emocionada porque por primera vez en más de tres décadas podía respirar por la fosa nasal derecha con normalidad.

Ahora le resulta insólita y risible su historia, que comenzó apenas siendo una niña temerosa de un castigo de su madre y terminó con una operación en su vida adulta para remover algo que la había molestado todo el tiempo.

“Siempre tuve dificultades para respirar por la nariz a lo largo de los años, pero nunca lo pensé mucho”, afirmó.

Pero el año pasado el problema empeoró. Después de una prueba de hisopado nasal de covid-19 en octubre, sintió dolor durante varios días y luego comenzó a desarrollar problemas graves.

“Mi nariz goteaba constantemente y tenía mucho dolor”, afirmó la mujer. Acudió a varios médicos generales que atribuyeron el dolor a una afección crónica de los senos nasales.

“Tengo muchos problemas en mi vida, así que lo dejé en un segundo plano”, contó. McCarthy tiene un hijo severamente autista, Michael, de 22 años, quien no habla y vive completamente bajo su cuidado.

Mujer vivió con una pieza de juego infantil metida en su nariz. (Foto Prensa Libre: Tomada de Infobae)

Pero la infección no era broma, y necesitaba atención con urgencia. Afortunadamente trabaja en la cocina de un hospital así que fue a que la revisaran cuando el dolor se hizo insoportable.

Lea también: Lisa Montgomery: la mujer que iba a ser ejecuta en EE. UU. al ser señalada de abrir el vientre de una mujer para robar su bebé

“Afortunadamente, la enfermera y el médico creyeron que era más que dolor en los senos nasales. Me preguntaron si alguna vez me había metido algo en la nariz y les conté sobre el tiddlywink, como riéndome”, recuerda McCarthy

Una tomografía computarizada reveló un objeto en la parte superior de la nariz, aunque no parecía un tiddlywink. El médico intentó quitárselo mientras estaba despierta, pero era demasiado grande y doloroso.

En la operación el objeto fue empujado por su nariz y extraído por su boca. La prueba de Covid había desprendido el disco y provocado una infección.

“Cuando me desperté dije, ‘¿qué era?’. Y dijeron que era la risa del hospital, un tiddlywink que ni siquiera había perdido su color. Había calcificación a su alrededor y probablemente por eso mi nariz se había torcido un poco”, concluyó.

McCarthy dijo que esperaba ahora tener una vida de respiración más fácil y una nariz más recta.