“Ensayos no son científicamente válidos”: OMS aún no define postura ante la ivermectina

Medicamento uso original es contra los parásitos en animales y personas se administra a pacientes de covid-19 en numerosos países.

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Pastillas de ivermectina que se han suministrado durante la pandemia, pero su efectividad está en estudio. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Pastillas de ivermectina que se han suministrado durante la pandemia, pero su efectividad está en estudio. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo este 5 de febrero que está siguiendo con mucha atención diversos estudios sobre la ivermectina como potencial tratamiento de la covid-19 y que espera tomar una posición al respecto en las próximas semanas.

“No hemos dado una recomendación para el uso de la ivermectina, pero estamos siguiendo con atención las investigaciones que se están realizando y que han mostrado algunos resultados prometedores”, dijo la jefa de la célula técnica anticovid de la OMS, María Von Kerkhove.

La ivermectina, cuyo uso original es contra los parásitos en animales y personas, se administra a pacientes de covid-19 en numerosos países desde hace meses y en el medio hospitalario.

Algunas autoridades sanitarias nacionales incluso la han incluido en sus protocolos.

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Sin embargo, todavía no hay evidencias concluyentes de que sea efectiva y segura.

Más preocupante es que en varios países la gente se automedica con este fármaco creyendo que así puede prevenir contraer el coronavirus.

Vemos muchas situaciones como ésta. A veces se publica información en la prensa sobre observaciones en investigaciones in vitro en las que resulta que el medicamento puede matar o inhibir el virus, pero esto no significa que ocurra lo mismo en el cuerpo humano”. Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la OMS.

En la actualidad hay datos relativos a 1 mil 500 pacientes a los que se ha administrado la ivermectina en el marco de 11 estudios y se esperan datos de otros 7 mil infectados en 56 estudios adicionales.

“El problema es que hay muchos ensayos pequeños que dan resultados confusos, que de pronto pueden animar y otros decepcionar, pero que no son científicamente válidos”, explicó.

Con una evaluación más amplia, la OMS estará segura de que lo que recomiende estará fundado en pruebas.

Advirtió de que aunque puede ser cierto que éste y otros medicamentos son seguros y bien tolerados, como ocurre con la mayoría de los fármacos, lo que no se puede negar son sus efectos secundarios.