La historia del burro demócrata y el elefante republicano

En Estados Unidos el burro demócrata y elefante republicano han representado durante mucho tiempo a sus respectivos  partidos políticos.

La historia del burro demócrata y el elefante republicano, se remonta al siglo 19. (Foto Prensa Libre: AFP).
La historia del burro demócrata y el elefante republicano, se remonta al siglo 19. (Foto Prensa Libre: AFP).

Los dos símbolos se remontan a la escena política del siglo 19. El burro se vincula por primera vez en la campaña presidencial de 1828 de Andrew Jackson, el primer presidente demócrata.

Sus oponentes lo llamaban “Jackass” que en inglés significa burro, esto porque intentaban sacar provecho de su notoria terquedad, sin embargo no contaban con que el apodo se convertiría en un búmeran ya que a Jackson le pareció divertido y comenzó a usarlo en sus poster de campaña destacando las virtudes del animal: noble y trabajador.

El burro se popularizó como logo del partido en los años de 1870 gracias al caricaturista político Thomas Nast quien trabajaba para la revista Harper Weekly. Dentro de otras imágenes conocidas también se encuentra la del popular Tio Sam.

En el lado republicano, la imagen del elefante se utilizó por primera vez en 1864 en un periódico de campaña de Abraham Lincoln, no obstante hubo que esperar a que Nast, que era republicano, lo utilizase en una ilustración en 1871.

Básicamente la ilustración mostraba a un burro demócrata con melena de león asustando y pateando animales en un zoológico, menos al elefante a quien le inscribió la leyenda “voto republicano”.

Fue así como se estableció la conexión entre las mascotas y ambos partidos la cual se hizo más fuerte con los años y perdura hasta nuestros días.

Cabe destacar que las políticas republicanas de aquella época se asemejan mucho a las demócratas de hoy en día, pero a pesar del paso del tiempo estas amigables mascotas siguen siendo los símbolos internacionales de los dos mayores partidos de EE. UU.

Los demócratas dicen que el burro es elegante y valiente mientras que los republicanos afirman que el elefante es fuerte y digno.

En algunos estados como Kentucky, Oklahoma y Ohio, los demócratas adoptan también la imagen de un gallo, mientras que los republicanos usan el águila.

Otra curiosidad

¿Por qué la elección es el segundo martes después del primer lunes de noviembre?

La respuesta tiene una explicación lógica y también se remonta a hace muchos años atrás.

Cuando empezaba el sistema de elecciones presidenciales en EE. UU. no existía una fecha determinada para la celebración de los comicios y estos se hacían en diferentes días, lo cual se prestaba a fraudes e inconformidades con los resultados.

Fue por eso que en 1845 el Congreso decretó que las votaciones debían ser en un mismo día.

Esa fecha se fijó en “el martes siguiente al primer lunes de noviembre”, se decidió que fuera ese mes debido a que por aquellos tiempos el país era más agrícola que ahora y los campesinos debían terminar la cosecha, también se  pensó que debía ser en los primeros días del mes para evitar los duros fríos de otoño que para finales de noviembre se acentúan.

Ahora bien, otra duda, ¿por qué el primer martes después del primer lunes?, esto también tiene una explicación lógica y que está íntimamente ligada a cuestiones religiosas.

Ya vimos que por razones climáticas debía ser a principios de mes. El día (martes) obedece a que los estadounidenses acudían a misa los días domingo, por lo cual a aquellos que vivían en zonas rurales se les dificultaba viajar ese día y preferían hacerlo el lunes.

El primer martes “después del primer lunes” también están ligado con la religión puesto que se buscó que el día de la votación nunca coincidiera de 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, debido a que las personas también acostumbraban acudir a la iglesia.

La fecha perdura hasta nuestros días a pesar que ahora la sociedad ha cambiado mucho y a la par de la agricultura ha crecido la industria y el comercio, también pese a que la tecnología y los medios de transporte abundan y podemos trasladarnos de un lugar distante a otro en cuestión de horas o incluso minutos.