De acuerdo con el texto, las pandillas también “han adquirido más armamento de uso militar” y de paso se han “involucrado en mayor actividad con el narcotráfico”.
Cifras del Instituto de Medicina Legal (instituto forense) indican que entre enero y marzo pasados se registraron 794 asesinatos en El Salvador, cuando en igual período de 2013 se contabilizaron 551 asesinatos.
Según las autoridades, “existen lineamientos” de las pandillas para que sus miembros ataquen “directamente a policías, militares y empleados públicos”.
Según la PNC, entre enero y el 5 de abril se registraron 47 atentados contra agentes policiales.
El último caso de ataques policías ocurrió el sábado, cuando pandilleros dispararon contra un grupo de agentes que se conducían en un autopatrulla en una zona rural de la ciudad de Quezaltepeque, 21 km al noroeste de San Salvador.
En ese ataque murió un policía y otros dos resultaron heridos.
En marzo del 2012, las dos principales pandillas del país, el Barrio 18 y su archirrival la Mara Salvatrucha (MS-13), acordaron una tregua que empujó a una reducción en los homicidios de un promedio de 14 a entre 4 y 6 a diarios.
No obstante, las autoridades indicaron que ese promedio de homicidios se ha incrementado actualmente a 8.9 por día.
En las cárceles en el país hay unos 10 mil pandilleros recluidos, pero en las calles se estima que circulan libremente otros 50 mil, de acuerdo a cifras oficiales.