Francisco y Kirill, la cita más esperada del cristianismo en mil años

El papa Francisco se encontró el viernes en La Habana entre besos y abrazos con el patriarca ruso Kirill, en la primera cita cargada de simbolismo que sostienen los líderes del cristianismo de Occidente y Oriente desde el milenario cisma.

El papa Francisco y el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Kirill se saludan por primera vez en Cuba. (Foto Prensa Libre: AP).
El papa Francisco y el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Kirill se saludan por primera vez en Cuba. (Foto Prensa Libre: AP).

“Finalmente nos encontramos. Somos hermanos”, dijo Francisco al encontrar al patriarca ruso. “Está claro que este encuentro es la voluntad de Dios”, agregó.

Los líderes religiosos se mostraron muy cordiales antes de sentarse a charlar ante los destellos y el ruido de las cámaras.

La reunión que el Vaticano trató de organizar en vano por décadas en Europa se fraguó en gran secreto, en parte debido a las resistencias de algunos sectores del patriarcado de la Iglesia ortodoxa rusa, que representa a 130 millones de fieles sobre un total de 250 millones de ortodoxos.

Para muchos analistas, los estrechos vínculos entre el patriarcado y el presidente ruso, Vladimir Putin, dan a la reunión una dimensión política y estratégica.

  • Vea abajo la GALERÍA del encuentro entre el patriarca y el Papa.

“Entre bambalinas hay un tercer protagonista, el presidente Putin”, sostiene en su blog el vaticanista Marco Politi, quien recuerda que Francisco recibió el año pasado en dos ocasiones al líder ruso en el Vaticano.

“Sería una ingenuidad pensar que la repentina disponibilidad del patriarca no está relacionada con el papel de Rusia en este momento geopolítico”, escribió Politi.

El jueves, Rusia y Estados Unidos acordaron una “suspensión de las hostilidades”  en Siria en el plazo de una semana, con el objetivo de reactivar el proceso de paz y frenar el desplazamiento masivo de civiles.

La estabilización de Siria y el freno al terrorismo yihadista son dos asuntos que Moscú sopesa con Estados Unidos.

Acusada durante décadas de proselitismo por parte de los ortodoxos rusos, la Iglesia católica intenta superar la desconfianza y evitó condenar la política intervencionista de Putin en Ucrania, gesto apreciado por la Iglesia rusa aunque criticado por los católicos ucranianos de rito griego, que apoyan al gobierno de Kiev.