Ventana

1 seg. adelantada en el tiempo

Rita María Roesch clarinerormr@hotmail.com

No olvido la expresión de H. G. Wells, el famoso escritor británico, que en alguna de sus novelas de ciencia ficción narra la historia de una civilización paralela a la nuestra pero que va “un segundo adelante en el tiempo”. Imagino a las personas de ese mundo evolucionado interactuando con su entorno natural de manera respetuosa. Actualizando casi a diario sus innovaciones tecnológicas para ofrecer toda clase de servicios sociales y ambientales, desde atención médica, programas educativos, empleos, viviendas inteligentes con financiamientos adecuados. Su filosofía de vida buscaría siempre la equidad y la justicia. Su sensibilidad espiritual es refinada. Aman la vida, lo bello, incentivan la paz y la armonía en sus comunidades. Aprendieron cómo la naturaleza resuelve los problemas y lo aplican para desarrollar su mundo menos egoísta y derrochador, pero no por ello menos cómodo y alegre. Reconocen que en la medida que el vecino y su entorno natural están bien, su comunidad estará mejor.

Conversé con Manuel Antonio Aguilar (Tono), fundador de Cassa (Construcción Autosuficiente, S.A), y dos jóvenes arquitectos de su empresa, Ana Lucía Gadala-María y Javier Corzo. Tono es un chapín visionario. Eligió construir vivienda social porque cree que es en donde puede generar mayor impacto de beneficio humano y ambiental. Tono se graduó en Astrofísica, con honores, en Harvard. Comenta que nuestro déficit habitacional supera el millón y medio de viviendas que carecen de espacios sanos, seguros, agradables, y no son autosostenibles. Es por ello que Cassa transforma los recursos naturales en servicios vitales de una manera limpia para el ser humano como para el medio ambiente. El cliente participa en su diseño. Utiliza materiales como la piedra y el bambú, que es fuerte y maleable, además de ofrecer un ambiente cálido en su interior. El exterior de la casa se repella. “La vivienda es como una nave espacial, eficiente por ella misma. Es un prototipo de una humanidad que vive en armonía con la naturaleza porque incluye energía limpia, agua limpia y saneamiento,” agregó el Clarinero.

La primera vivienda inteligente que Cassa construyó fue para Amílcar Chocoj, un joven maestro de primaria en Santa Lucía Utatlán, Sololá. La vivienda, de 50 m2, tiene dos habitaciones, un baño completo, cocina y área de sala y comedor. El proyecto comprende: 1. Estufa mejorada de azulejo y metal libre de humo. 2. Agua potable. El agua se captura de la lluvia, por medio de ductos en el techo. Se almacena en una cisterna de 250 metros cúbicos. Una bomba de agua de un caballo la lleva a la ducha, inodoro y lavatrastos. En la cocina un “ecofiltro” la hace potable. 3. Un panel solar de 150 watts es suficiente para alimentar siete bombillas LED, la bomba de agua, una computadora y un televisor. 4. Sistema de drenajes de aguas grises y negras. Las aguas grises de la ducha y el lavatrastos se reutilizan para regar un huerto familiar. El valor de esta casa bioclímática, alineada con el sol, es de Q100 mil quetzales.

De acuerdo con la Cámara de la Construcción, una vivienda como esa construida con bloc y cemento, sin las láminas y el valor del terreno, tendría ese mismo precio. Cassa divulga su método de construcción. Certifica a los albañiles que las construyen. Mientras más casas autosostenibles, es mejor”, dijo Tono. ¿Por qué no se dedicó a la Astrofísica? “Es muy teórica. Yo quería resolver un problema que transformara a mi país”, concluyó. Ver en youtube: Vivienda Social Inteligente/ Manuel Antonio Aguilar/ TEDxGuatemalaCity. Si desea más información, escribir a: info@cassa.com.gt

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