Registro akásico

A propósito de la telenovela Trotsky

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

La I Guerra Mundial permitió el triunfo revolucionario en Rusia. Después de una larga guerra civil, se implantó el gobierno de los bolcheviques, facción del Partido Obrero Social Demócrata Ruso (POSDR). Un nuevo país fue rehecho con la mayor proporción de ese imperio, se llamó Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS).

Para referir el desarrollo de la primera mitad del siglo XX de la URSS, se pueden distinguir los períodos de la guerra civil, la nueva política económica (NEP) y la colectivización. El primero fue dirigido por un Consejo de Comisarios del Pueblo, con Lenín y Trotsky al frente. La NEP impulsada por Lenín mostró una recuperación económica más rápida y profunda comparada con los otros países europeos. Después ocurrió la colectivización, acompañada de una represión policial muy grande, bajo la dictadura personal de Stalin, o comunismo.

La Rusia zarista era un país atrasado. Sujeto a despojo por los grandes capitales europeos, por medio de empresas mineras e industriales. Mantenía una nobleza parásita dueña de extensas fincas, con campesinos analfabetas, sujetos al servilismo. Espiritualmente estaba sojuzgada por la iglesia ortodoxa, en el territorio europeo; o bajo los religiosos musulmanes, en la parte asiática.

La directiva del POSDR publicaba estudios como si fuera una moderna institución de investigación social, además de organizar círculos obreros y hacer circular varios periódicos. Los dirigentes tenían un estilo de vida austero de clase media baja, viajaban por Europa y celebraban toda clase de reuniones.

Un siglo después de la Revolución Rusa, se espera historia imparcial para mejorar la comprensión política y humana de la política. Sin embargo, el nuevo rico Konstantin Ernst, director de canal 1 de Rusia, patrocinó una serie televisiva con presupuesto descomunal para falsificar la historia, a través de utilizar personajes reales en un espectáculo televisivo ficticio. Trotsky resulta un pedante ensimismado, a Lenín lo retrata como bobo. Al sicario Ramón Mercader, alias Jackson, agente stalinista, lo hace un filósofo de la historia, en busca de respuestas a sus dilemas morales. Un falso diálogo cotidiano, niega que apenas se coló dos veces en la casa de Coyoacán, México, para asesinar con un piolet al revolucionario.

El tren blindado, con su contingente militar para apoyar al combate en diferentes frentes, aparece como asesinos de campesinos en cementerios. Efectivamente, Stalin fue un asaltante de bancos, pero en la película se le disculpa como un nacionalista antijudíos. Se desliza el bulo de atribuir al espionaje alemán, financiar a la revolución.

La golosina en la pantalla son los desnudos de todas las mujeres cercanas a Trotsky. La primera esposa, una activista obrera, se convierte en ama de casa; la segunda esposa, en modelo desnuda de escuela de arte. Una periodista militar, Larissa Reissner, es una servidora sexual en el tren blindado. Se continúa con el mito de la ninfomanía de Frida Kahlo. A pesar de estar lisiada, realiza bailes eróticos en cantinas de mala muerte. ¿Se trata de la promoción televisiva de la nueva imagen de la mujer en Rusia?

En conclusión, para sepultar toda limpieza de motivos a favor de las clases populares, se calumnia a los revolucionarios. ¿Acaso, en el país, no se inventan infundios contra los asesores de campesinos y objetores de la intromisión del capital monopólico global? En todos lugares existe horror a los luchadores por causas populares. El profeta desarmado no puede sobrevivir después de firmada la paz. Hasta se imprimen carteles con la frase: se busca.