Escenario de vida

Abrir el país ya no es una opción, sino una necesidad

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Con mucha alegría vemos un nuevo “amanecer” para el turismo interno, que apenas está empezando a abrir sus puertas. Las nuevas reformas que, por equivocación, fueron publicadas el jueves hubieran afectado a cada tour operador con sus mayoristas alrededor del mundo, pues no se iba a poder ofrecer a Guatemala como destino. Debemos forzosamente estar en los canales de venta y distribución si queremos reactivar el turismo.

La reforma decía que se restringía la locomoción, circulación y tránsito de los habitantes a cualquier lugar de la República de Guatemala, en vía terrestre, aérea, marítima (mar, lacustre, fluvial), con relación a cualquier tipo de viaje o traslado de naturaleza recreativa, social o familiar. Esta falsa alarma causó consternación en todos los ámbitos. Sin embargo, a Dios gracias, Asturias ha confirmado que los vuelos nacionales (locales) e internacionales sí están debidamente autorizados, aunque deben regirse por las alertas sanitarias.

El titular de la cartera de Economía, Antonio Malouf, nos ha hecho un llamado para que visitemos los sitios turísticos y ayudemos a promover la recuperación de la industria turística, y en efecto, la población del interior pide a gritos que lleguemos a visitarles. De hecho, ya hay muchos guatemaltecos que viven en el exterior y que solo esperan que se abra el aeropuerto el 18 de septiembre para ir con sus familiares a diferentes departamentos. Lo que aún no sabemos es cuáles van a ser los protocolos para los ingresos de los extranjeros al país. Estamos a días de la apertura del aeropuerto, y las líneas aéreas aún esperan esta información para instruir a su personal alrededor del mundo. Por esta falta de claridad, a las líneas aéreas y a todo el sector turístico les hemos dejado en un impase.

El hecho es que los diversos aeropuertos tienen diferentes protocolos. Por ejemplo, además del pasaporte, unos piden licencia como identificación, mientras otros utilizan diversos protocolos. Las agencias de viajes y tour operadores aún no tienen claro de parte de Guatemala qué es lo que deben informar a sus clientes “antes” de comprar sus boletos. Nadie adquiere un boleto sin saber estos detalles. Los empleados del mostrador de la línea aérea deben tener todo claro para que ni los p asajeros ni la línea aérea se metan en problemas al llegar. Si estamos abriendo el país, vamos en buen camino, puesto que en el combate del coronavirus, tanto la salud de los habitantes como la seguridad alimentaria y la seguridad económica están en juego. Nadie puede subsistir sin ingresos, pues es lo que pone el pan en la mesa. De tal forma que un individuo sin ingresos lleva mayor riesgo de contraer el covid-19, pues no tiene defensas. Es un círculo vicioso. Si solo tienen café y tortillas para comer cada día, ¿cómo entonces pedir que estén inmunes al covid-19?

Debemos apoyar a quienes viven del turismo, dígase restaurantes, cafeterías, tiendas, artesanos, hoteles, hostales, carros de alquiler, transporte y centros recreativos. La cadena de turismo es muy larga. Tengamos claro que el reto es que Guatemala retome el turismo perdido. A estas alturas debemos asimilar el hecho de que el coronavirus está para quedarse por mucho tiempo más. No sé qué es más delicado, si enfermarnos de coronavirus, o que el país completo quiebre con todo y enfermos. Por lo tanto, abrir ya no es una opción, sino una necesidad.

Sigamos con el distanciamiento social, con el uso de mascarillas y con los protocolos de higiene, cada uno en nuestras labores diarias, establecimientos comerciales, oficinas y en casa. Aprender a vivir con el coronavirus es aprender las reglas del juego sin tener que cerrar el país.