Con otra mirada

Algo más sobre el Bicentenario

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

Publicado el

Retomo mi publicación del Diario de Centro América del 3Nov2010, en la que expuse que durante la Conferencia General de la Unesco celebrada en Oct2009, los estados miembros de Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador, España, Guatemala, México, Perú y Venezuela invitaron al director general a apoyar la celebración del bicentenario del proceso de independencia, a partir de 2010. La resolución fue adoptada por unanimidad.

La fecha tiene importancia histórica, social y cultural, pues la independencia trajo consigo la fundación de nuevas repúblicas, acciones emprendidas por libertadores con pensamiento inspirado en la ilustración y en próceres de gestas emancipadoras.

Los países ponentes convocaron a la reflexión y reafirmaron su compromiso, como estados, a promover el diálogo, la paz, la diversidad cultural, la salvaguarda de sc patrimonio cultural material e inmaterial; las lenguas autóctonas, el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la democracia participativa y el respeto a los derechos humanos.

Guatemala invitó a sus ciudadanos a reflexionar y generar discusión en torno a la Independencia y hacer un análisis sobre el Estado forjado 200 años atrás, que aún no se consolida como entidad rectora de la Nación. Con esa incentiva, pretendió que el tema de la independencia trascendiera los ya obsoletos conceptos de símbolos patrios, asignaturas escolares y paupérrima formación cívica que hasta ahora no logró crear ciudadanos libres, conscientes de sus deberes y derechos. A que se hiciera una relectura de la historia para conocer cómo se transformó el mundo a raíz del surgimiento de esas nuevas repúblicas, proceso que empezó en 1776 con la independencia de las primeras colonias de Norteamérica, seguida por la rebelión de Túpac Amaru, en 1780, que concluyó con la independencia de la América Hispana en 1824, sellada en la batalla de Ayacucho.

Los ministerios de Educación y Cultura, junto a la oficina de Unesco en Guatemala, invitaron a participar individual o colectivamente de estas reflexiones, diálogos, discusiones y encuentros con propuestas sustentadas en el conocimiento del pasado y las lecciones aprendidas a lo largo de los últimos 200 años que permitieran mejorar el presente y sentar las bases para construir una nueva Guatemala en el siglo XXI.

Sabemos muy bien que poco o nada de eso se hizo. Transcurrió el tiempo, incluyendo los 10 años previstos para preparar y alcanzar aquellos buenos propósitos, para finalmente y a última hora optar por celebraciones espurias, sin atisbo de meditación histórica y cultural, cuyo máximo exponente es la reconstrucción interpretativa del Real Palacio que existió al poniente de la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la asunción.

El edificio neoclásico fue dañado por los terremotos de 1917-18 y demolido al ras en la víspera de “celebrar” el primer centenario de la Independencia. Para eso se hizo una réplica, con materiales deleznables, que al incendiarse dejaron nuevamente el espacio vacío, llamado Parque Centenario, en donde más tarde se construyó la concha acústica y su platea, separadas de la Plaza Mayor por pérgolas con buganvilias que dieron lugar al “peladero”, importante lugar de encuentro cívico.

La reconstrucción en curso fue rechazada por el Colegio de Arquitectos, por medio de su Manifiesto del 9Ag2021; importante opinión que, junto a notas de apoyo del propio Colegio y de la Asamblea de Presidentes de los Colegios Profesionales me indujeron, en calidad de ciudadano, a denunciarla ante la Fiscalía de Delitos Contra el Patrimonio Cultural de la Nación, por tratarse de una obra sin sustento conceptual, pero sobre todo por ser atentatoria a la integridad del centro histórico de la ciudad de Guatemala.