Algunos centenarios musicales en 2019

Este inicio de año, como siempre, es ocasión de evocar efemérides de la música. Algunos aniversarios de interés, representativos, capaces de aleccionarnos acerca de sus personajes, sus vivencias y su herencia.

1719. Nace Leopoldo Mozart. Recordado principalmente en tanto padre y mentor de Wolfgang Amadeus, es el principal responsable de que a su chiquillo se le reconozca como uno de los genios universales de la música y, junto con su hermana Nannerl, lo impulsó decididamente. Su dedicación a la educación de sus hijos probablemente le costó nunca ascender a una mejor posición laboral y que sus esfuerzos se orientaran a la pedagogía antes que a la creación. Su principal legado es su tratado sobre la técnica del violín, hasta hoy día un referente fundamental para músicos comprometidos con la interpretación históricamente apropiada de este instrumento.

1819. Nacen Franz Von Suppé, Jacques Offenbach y Clara Schumann. Al primero de ellos podría considerársele como padre de la opereta austríaca, en tanto al segundo podría aplicársele un mote similar, en cuanto a la ópera ligera francesa. Está ya desgastado que para los estirados propugnadores de una música supuestamente “seria”, a ninguno de los dos se le puede tomar en serio… pese a lo prolífico de su producción y los múltiples obstáculos que hubieron de superar durante sus vidas. La continuada nombradía y presencia de sus temas más memorables —empleados frecuentemente en películas, caricaturas, anuncios y conciertos populares, tal el caso de Von Suppé— y la extensa influencia en otros autores, tanto de su tiempo como posteriores —en el caso de Offenbach— son los mejores testigos de su autoridad en el campo musical. Sobre esto, no se puede pasar por alto el dominio de la orquestación del primero, ni es atinado olvidar el virtuosismo de Offenbach como violonchelista, entre otros rasgos que saldría demasiado minucioso detallar en este espacio.

La historia de Clara Schumann es muy diferente. Pianista distinguida y compositora, Wieck es su apellido de familia, pero se esconde tras el del célebre Robert Schumann, cuando este se convierte en su marido, tras conocerla y haber abandonado sus estudios de derecho para eventualmente casarse con ella. Esta extraordinaria mujer fue fundamental para avanzar la interpretación y la pedagogía del piano en el siglo XIX, además de estrenar obras de Schumann y Brahms, organizar y llevar a cabo múltiples giras en varios países y, todo esto… ¡aparte de sobrellevar la temprana muerte de su esposo, mentalmente perturbado, criar y mantener a los siete de sus ocho hijos que llegaron a adultos, e incluso a sus nietos! Bien valdría la pena, en su bicentenario natal, que quienes tratan temas de género abordaran a profundidad su biografía.

1919. Nace Wladziu Valentino Liberace. Mr. Showmanship (el Señor Teatralidad) llegó a simbolizar todo lo que significa el arte del espectáculo durante el siglo XX. Desde un principio sabía lo que quería ser y lo resumió perfectamente en la frase “yo no doy conciertos, yo monto un espectáculo”. Objeto de asombro por sus excentricidades, sus atuendos extravagantes, a la vez que blanco de burlas por su forma de tocar el piano y su preferencia sexual, Liberace encarna a la estrella de la música, el cine y la televisión, pleno de energía, inventivo, impaciente con la mediocridad de los medios, materialmente muy exitoso —y, al mismo tiempo, cercano a su público—. Apenas unos meses antes de morir y ya enfermo, a la edad de 67 años todavía presentaba, imparable, una serie de 56 conciertos, taquilleros, espectaculares, originales, personales…