Ventana

Amor líquido

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Toda esta semana hemos recibido un bombardeo sobre la celebración del Día del Cariño, una fecha muy comercial, creada para festejar el amor y la amistad. Es interesante analizar el comportamiento de las personas y recopilar sus ideas y experiencias sobre este complejo tema.

A lo largo de la historia, los sabios, poetas, músicos e intérpretes de todos los tiempos han exaltado siempre la amistad y el amor como una virtud, un sentimiento sublime que transforma la vida de un ser humano. Sin embargo, esta concepción ha cambiado diametralmente en los últimos tiempos, cada persona tiene una concepción y óptica diferente sobre el amor.

Un ejemplo sencillo de lo que planteo es la música, que siempre ha ejercido una importante fuerza emocional sobre las personas y las sociedades. Aristóteles decía que “la música imita directamente las pasiones o estados del alma”. Por esto, las composiciones a través de los tiempos han expresado el concepto del amor y del romanticismo, como lo sentía la mayoría de personas en ese momento, porque es uno de los principales elementos para la formación cultural y social, pues influye en las conductas y emociones de las personas.

El reguetón es la mejor muestra de la decadencia del amor, el género musical conocido por sus contenidos sexuales, que menosprecian a la mujer y la colocan como un objeto sexual. Si Romeo y Julieta hubieran vivido en esta época, se dedicarían canciones de reguetón, bailarían perreo y antes de suicidarse, se hubieran puesto los cuernos mutuamente. Hay un vacío existencial.

La mejor definición para las relaciones actuales es la de “amor líquido”, un concepto creado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, en el que conceptualiza lo frágil que se han hecho los vínculos humanos en la época moderna. Relaciones inconsistentes, fugaces y frágiles. No solo en el aspecto emocional, sino también en el corporal. Compromiso cero.

Como lo explica el autor, ahora las relaciones se consumen y se tiran, de igual forma como se desecha un producto que ya se ha usado. La idea del matrimonio como un vínculo perdurable, de “hasta que la muerte nos separe”, está en contraposición con la mentalidad actual de una sociedad consumista de usar y desechar. Para Bauman, “ahora el amor es líquido, porque las relaciones son fluidas y es más difícil crear lazos duraderos, se cambia más de pareja y las personas se comprometen menos”.

En estos tiempos se tardan más en hacer los preparativos de una boda, que lo puede durar el matrimonio en sí mismo. Porque el amor es conceptualizado de una manera poco profunda y light. De hecho, se viven tiempos difíciles en las relaciones interpersonales, ahora pesan más los intereses particulares y el materialismo que un sentimiento sincero, como solía concebirse el amor y la amistad. Entonces, ¿existe aún el verdadero amor? o ya solo se ha quedado plasmado en los cuentos de hadas y en las fantasías de las generaciones pasadas como un espejismo. Sin duda, al mundo le hace falta mucho amor.

Aparte del amor de pareja, debemos empezar por amarnos a nosotros mismos, a la familia, los amigos y también a quienes no conocemos, a los animales y al planeta. Volver a tener otra vez un corazón de carne y no de piedra.

El amor es un sentimiento que implica bondad y entrega hacia todo lo que nos rodea, sensibilidad hacia el dolor ajeno, dejar de lado el egoísmo y pensar en los demás. Cuando se pierde el amor, se pierde todo, porque el ser humano se vuelve despiadado y cruel. Nuestro mundo se está destruyendo en todos los sentidos porque dejó de lado el amor verdadero.