Escenario de vida

Animales en riesgo por el covid-19

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En la selva del Petén habitan muchos animales exóticos que incontables veces son objeto de tráfico ilícito para ser vendidos por sus pieles o como mascotas. Ellos son el alma y espíritu de la selva y sin ellos no existiría el balance en los ecosistemas. Se movilizan dentro del follaje de la densa y misteriosa jungla, desafiando a quienes les quieren capturar. Todo lo que buscan es tener la libertad de desplazarse por sus territorios y en sus hábitats. Es su necesidad de libertad. De cara a la pandemia se les ha divisado hasta en Tikal, merodeando por las pirámides.

No obstante, los traficantes y cazadores siguen adelante con sus maquiavélicas fechorías. Es en el Centro de Rescate de Arcas, localizado en Petén, donde llegan los animales que han sido rescatados. Allí encontramos monos bebés cuyas madres han sido asesinadas; micoleones, guacamayas, loros, tucanes, pumas, águilas, búhos, tecolotes, gavilanes, pizotes, jaguares, cocodrilos y muchos otros animales que fueron atrapados por furtivos cazadores y traficantes.

El Centro de Rescate de Arcas es su refugio donde se les brinda seguridad, alimento, protección y curación, que es parte de su rehabilitación para luego ser devueltos a la selva. Sin embargo, por culpa de la pandemia, viven momentos de apremio, debido a la falta de fondos. Se trata de un aproximado de 800 animales rescatados, aún delicados y frágiles, que tienen necesidad de cuidados especiales.

Miriam Monterroso, representante de Arcas, me relata que el Centro de Rescate tiene 31 años de existir y se inició casi al mismo tiempo que el Conap, y cuenta con equipo donado por Usaid y los gobiernos de Japón e Inglaterra.

¿Qué tiene que ver la pandemia con esta crisis? El Dr. Fernando Martínez, veterinario, indica que nuestro aeropuerto internacional recibía a turistas y voluntarios de todas partes del mundo interesados en trabajar en este Centro y eran ellos los que sufragaban la mayor parte de gastos para mantener y rehabilitar a los animales en riesgo. El covid-19, con su azote al turismo, está también afectando a zoológicos, parques nacionales y centros de rescate.

Estudiantes de Biología y Veterinaria, y universidades de Perdue, Ross y Minnessota que antes apoyaban al Centro, ahora han suspendido su ayuda, congelando sus fondos. La única entrada que tiene el Centro por el momento es a través del Conap, que les aporta el equivalente en víveres de quince mil quetzales, insuficiente para atender a 800 indefensos animales.

El Dr. Martínez sabe que la tarea será cuesta arriba si no reciben apoyo pronto, pues por el momento en el Centro hay tres jaguares, y tan solo uno de ellos come al mes el equivalente a Q1,500, sin contar medicina y otros cuidados. La comida especial para los cachorritos de muchas otras especies llega a costar hasta Q10 mil. Eso sin contar los otros cientos de animales.

El problema es agudo. Si no hubiese sido por la Humane Society International (HSI), que ha proporcionado fondos de emergencia, muchos de estos animales hubiesen muerto. Cada día la tarea se vuelve extenuante entre solamente dos veterinarios y dos guardarrecursos que deben turnarse, por lo que rezan para que haya una luz al final del túnel. Todo dependerá de la apertura del Aeropuerto y de la reactivación del turismo. Guatemaltecos, no esperemos que los países extranjeros vengan a salvar a nuestra fauna; salvémosla nosotros. Cualquier aporte, por más pequeño, es bienvenido a la cuenta monetaria No. 1200005104-3 de Bantrab, a nombre de Arcas.