Cable a tierra

¿Atrapados y sin salida?

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

La realidad nos está golpeando en la cara. ¡Nuestro país está literalmente tomado por estructuras del narcotráfico y de la economía ilícita más amplia! Le duela a quien le duela, es incuestionable el papel de la Cicig al desnudar estas vilezas que, por supuesto, ya existían de mucho antes: entendemos ahora mejor también que la corrupción estatal, a fin de cuentas, es solo una de las múltiples vetas de interfaz entre la economía lícita y la que abiertamente no lo es, y entre el Estado y lo privado. Por eso tanto encono y determinación, tanto de parte del gobierno como de los empresarios organizados para destruir la labor de Cicig, condonando estos últimos hasta el desmantelamiento del Ministerio de Gobernación, los amores de Jimmy con el Ejército, su protección a las figuras más despreciables de la política nacional, y el odio acérrimo contra Thelma Aldana.

Encima, con un Tribunal Supremo Electoral cooptado y carente de agallas, vemos a este tipo de sujetos como candidatos a puestos de elección pública tratar de guarecerse bajo el manto de la inmunidad y ávidos de llegar al poder para seguir haciendo de Guatemala una enorme narcopista de aterrizaje, de transporte de ilícitos y de tráfico humano. Esta es la última oportunidad para que el TSE se plante, antes de que sea demasiado tarde; cancelar no solo partidos, sino inscripciones de personas que no reúnen ni un ápice de honorabilidad para ostentar un cargo público, e intentar salvar así todavía las elecciones.

Duele ver nuestro país en estas condiciones. Duele ver que de la ética y entereza de los miembros de la Corte de Constitucionalidad, sujetos que también están propensos a la influencia de sus grupos de interés, dependerá también que se mantenga una brasa ardiendo, una mínima esperanza de que podemos levantarnos del lodo donde nos han enterrado y volver a comenzar. Y esa brasa no es otra que respetar la Constitución y proceder en sus juicios conforme a su espíritu y letra.

Es una hora crítica para estos funcionarios que hoy en día ostentan cargos públicos: Ministerio Público, Tribunal Supremo Electoral, Cortes de Justicia, Corte de Constitucionalidad. También para la élite económica que ahora guarda silencio y avaló y/o fue copartícipe de todo este desmadre. Todos ellos, corresponsables de la situación en que nos encontramos.

De todos ustedes dependerá darle al narcotráfico y a sus socios que les lavan la cara en el país otros cuatro años más para que cometan sus fechorías abiertamente y sin temor a ser capturados o parar esta atrocidad y entender finalmente que tenemos que construir reglas nuevas en la sociedad y que ello implica para ustedes ceder un poco en sus privilegios y formas históricas de controlar el Estado para su beneficio, y comenzar a pensar en el bienestar de todos.

El mayor interesado geopolítico en que nos sacudamos al narco del territorio y del Estado es el gobierno norteamericano. Eso, solo lo conseguirá un desarrollo incluyente, social, económico y ambiental y una política crecientemente democrática. Si no, solo será ver que narcos capturados como Estrada o eventualmente Morales solo serán sustituidos por otros narcos y otros corruptos en el control del Estado, y no servirá de nada.

Quedan apenas seis semanas para el 16 de junio. Nos jugamos todo en un contexto, además, donde el pobre solo piensa en comer y en sobrevivir, y la menguante clase media casi que también. Gente que apenas está tomando conciencia de lo que ocurre, pero que, ante todo, tiene supeditada su supervivencia a ser un simple eslabón en una cadena económica que ya no distingue fronteras entre lo lícito y lo ilícito. No podemos