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Aukus, ¿el inicio de una nueva guerra fría?

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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Hace diez días fue creado Aukus, un acuerdo estratégico, político y militar entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos, cuyo objetivo principal es resguardar la seguridad en el Indo-Pacífico y mantener una estrecha colaboración entre estos tres países en áreas de ciberseguridad, inteligencia artificial y el intercambio de tecnologías de defensa naval.

Esta alianza prevé también el suministro por parte de Estados Unidos a Australia de la tecnología para la producción de submarinos de propulsión nuclear, la cual hasta ahora los estadounidenses solo habían compartido con los británicos. Además, y aunque no se mencionó en la conferencia de prensa de apertura, el objetivo primordial de esta alianza tripartita es contener la proyección del poder chino a nivel mundial.

El anuncio de la coalición creó un revuelo global, empezando por China, que, aunque no fue mencionada entre los objetivos estratégicos del nuevo proyecto, es evidente que la misión primordial es contrarrestar la influencia de Beijing en el disputado Mar de China Meridional. De hecho, la reacción del portavoz de la diplomacia de ese país asiático no se hizo esperar, señalando esta iniciativa como “extremadamente irresponsable, que socava gravemente la paz y la estabilidad regionales”.

Las reacciones de Europa tampoco fueron buenas, la creación de Aukus se consideró una afrenta, les sorprendió no ser informados o consultados previamente sobre esta decisión y enterarse solo a través de los medios de comunicación. Sintiéndose sorprendidos, desplazados y humillados, considerando que el nuevo grupo los cataloga como poco confiables en el desafío estratégico, político y militar contra China, además de no haber sido tratados como socios y aliados importantes.

Ahora la UE seguramente deberá replantearse su política exterior y de defensa, sin dejar de lado su carácter económico, lo que significará un cambio radical en la zona. La situación obviamente traerá serias consecuencias entre estos dos grupos, lo que podría también provocar una nueva alianza de países europeos y un reajuste en sus relaciones diplomáticas y militares.

El golpe más duro fue para Francia, tanto así que el periódico francés Le Figaro consideró esta alianza “un Trafalgar para la diplomacia francesa”, refiriéndose a la batalla de Trafalgar en 1805, que vio la derrota de la flota francesa. El ministro de Relaciones Exteriores francés calificó el anuncio como una “puñalada por la espalda, decisión brutal, unilateral e impredecible”. La primera consecuencia de Aukus fue la renuncia australiana a un megacontrato con Francia, de 50 mil millones de dólares, para la compra de submarinos, que ahora serán suministrados por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Este acuerdo resulta muy peligroso, ya que en el último siglo Washington nunca había estado tan marginado de Europa como ahora. Se percibe que está llegando a su fin la fase de plena armonía atlántica que ha vinculado a Estados Unidos con el Viejo Continente desde 1945 hasta la actualidad. Por otro lado, se abre una fase que ve a Estados Unidos en agonía en el único sector considerado estratégico y vital, el Indo-Pacífico, en una función antichina y con un único aliado confiable en Europa, Gran Bretaña.

La creación de esta asociación de seguridad trilateral reforzada provocó un verdadero terremoto geopolítico, se prevé que tendrá implicaciones de gran alcance para el futuro equilibrio táctico en Asia y el camino de la Unión Europea hacia la autonomía estratégica. Ya los expertos han llamado a Aukus el otro nombre de la nueva guerra fría que podría dividir al mundo entero.