Pluma invitada

Batalla contra el cambio climático toma fuerza

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La conferencia más importante de nuestra vida está en marcha en el Reino Unido. Es una conferencia que probablemente determinará qué tipo de mundo transmitiremos a las generaciones futuras. El éxito asegurará que nuestros hijos y nietos puedan prosperar. El fracaso podría significar un desastre para la vida tal como la conocemos. Conocida como COP26 para abreviar, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima es una de las últimas oportunidades que tendrán los países para unirse y resolver el mayor desafío de la humanidad: un desafío para su propia supervivencia.

Hace seis años, el mundo vio el nacimiento del Acuerdo de París, que marcó un hito en los esfuerzos mundiales para abordar el cambio climático. Resultó en un acuerdo vinculante, que unió a todas las naciones por una causa común. Esta causa fue adaptarse a los efectos del cambio climático, limitar el aumento de la temperatura media global a muy por debajo de los dos grados, persiguiendo esfuerzos hacia los 1.5 grados. En París, los líderes mundiales proporcionaron al mundo consenso, ambición y esperanza. Pero fue solo el comienzo. Y ayer el mundo comenzó a converger en la ciudad de Glasgow, Escocia, para la COP26, el siguiente y crucial paso en el camino para prevenir un cambio climático irreversible y catastrófico.

Las emisiones han seguido aumentando y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático ha emitido una alerta roja por la advertencia climática de que, a menos de que actuemos de inmediato, el límite de 1.5 grados estará fuera de nuestro alcance. El clima extremo se puede ver en todo el mundo. Este verano hemos visto inundaciones devastadoras en Europa central y China, incendios forestales devastadores en América del Norte. Hace un año, Guatemala fue azotada por dos feroces huracanes que dejaron importantes daños económicos y humanos.

El impacto de un aumento de temperatura relativamente pequeño plantea desafíos a la humanidad. No hay que pensar mucho para imaginar cuán grave será el impacto del cambio climático si no actuamos ahora. Guatemala, como país vulnerable, tiene una voz muy importante y su ejemplo puede llevar a otros a dar pasos trascendentales. Muchos países vulnerables están a la vanguardia en la reducción de emisiones.

Presencié con mucho entusiasmo, hace una semana, el otorgamiento de concesiones forestales en Petén y cómo la Reserva de la Biosfera Maya es un pulmón del mundo que contrarresta las emisiones globales. También estoy orgulloso de los esfuerzos del Reino Unido para crear un futuro más verde. Para marcar la diferencia necesaria para cumplir con el límite de temperatura de 1.5 grados se necesita mucho más. Todos los países deben establecer objetivos ambiciosos de reducción de emisiones, las empresas deben adaptarse y crear nuevos caminos ecológicos al éxito y las personas, actuar para dejar una huella más ecológica.

COP26 no es una sesión de fotos. No es una reunión social. Es un foro en el que los líderes mundiales y las delegaciones de los países deben trazar un camino mejor. Un camino que conduce a la preservación del mundo tal como lo conocemos. Felicito a la delegación guatemalteca que viajará a Glasgow para unir fuerzas en todos estos temas. Guatemala ha mostrado un liderazgo importante en la lucha contra el cambio climático a través de su política de reducción de emisiones, protección de los bosques y también en la preservación de las fuentes de agua. Todo esto es crucial para crear un futuro que podamos mirar con más optimismo, impulsar el crecimiento económico y generar prosperidad. Todos debemos hacer nuestra parte porque el mundo tendrá éxito o fracasará como uno solo. Y estamos casi al final del camino. En los próximos días veremos una serie de excelentes artículos en Prensa Libre abordando los temas de la COP26 y su relación con Guatemala. Los invito a seguirlos y comentarlos, y pensar cómo podremos juntos construir un mundo más sostenible y próspero.

 

*Embajador del Reino Unido en Guatemala