Con otra mirada

Bienal de Arquitectura Centroamericana

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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Los primeros pasos hacia la arquitectura moderna, en el ámbito centroamericano, los dieron profesionales graduados fuera de la región y otros llegados de Europa, como consecuencia de las migraciones a finales del siglo XIX y aquellas provocadas por la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial. Así fueron introducidos el Art Noveau y el Art Deco.

La inquietud por crear una facultad de arquitectura se materializó en 1958, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, de la mano de la Escuela de Bellas Artes y las facultades de Ingeniería y Humanidades. El vínculo fue tan amplio que el Colegio de Ingenieros pasó a ser de Ingenieros y Arquitectos. Esas características coincidieron con el auge institucional por modernizar la administración pública y desarrollar el país, situación, en términos generales, común en el istmo centroamericano que permitió la ejecución de significativas obras urbanas y de arquitectura.

Por su parte, los arquitectos crearon la Sociedad de Arquitectos, desde la que, junto a la nueva Facultad de Arquitectura, estuvieron atentos al momento de poder crear su propio Colegio Profesional, a la luz de la Ley de Colegiación Obligatoria (1947), hecho que tuvo lugar el 26 de abril de 1963. Mientras tanto, participaron activamente en los congresos organizados por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), intercambiando experiencias, inquietudes y aspiraciones con otros colegas. En ese ámbito profesional y efervescencia académica, en 1960 se creó la Federación Centroamericana de Arquitectos (FCA). En los congresos anuales que se organizaron se invitó a los estudiantes de las nuevas facultades ya existentes, participando con sus proyectos académicos. La FCA invernó, hasta la presidencia (2016-18) del arquitecto Haroldo Melgar†, quien incentivó su recuperación ante los colegios y asociaciones centroamericanos.

Por su parte, la junta directiva del Colegio de Arquitectos que presido incluyó en su plan de trabajo la Bienal de Arquitectura Centroamericana (Barca). Su convocatoria para la presentación de proyectos 2022 tuvo lugar la semana pasada, en La Antigua Guatemala, con la presencia de colegas de la región; escenario propicio para firmar la “Declaración de intenciones para la constitución de la Federación Centroamericana de Colegios Profesionales de Arquitectos y Asociaciones de Arquitectos (FCA)”. El propósito de unir ambas actividades fue asegurar la permanencia de la Bienal en el tiempo, al resguardo de la federación.

Avalaron ese lanzamiento el Consejo Nacional de la Vivienda, Asociación Centroamericana de Vivienda, Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad, Consejo Superior Universitario Centroamericano, Global Communities de Guatemala y Cementos Progreso.

La idea de la Bienal surgió en medio del actual enlace entre crisis y oportunidades, a nivel local e internacional, que definirá nuestro futuro. Plantea la urgencia de repensar la arquitectura y el urbanismo del siglo XXI, entendiendo que nuestras disciplinas son parte de un sistema corresponsable con la ciudad, la naturaleza, la belleza del lugar, el bienestar del individuo y su comunidad. Hoy, al percibir el final de la crisis sanitaria provocada por el covid-19, cuando la sociedad quedó confinada dentro de sus espacios privados, se propone reconfigurar y producir los nuevos patrones de espacios híbridos para vivir, estudiar, producir e incluso para disfrutar del ocio.

Barca propone replantear el urbanismo y la arquitectura como hilo conductor de reflexión para los espacios de encuentro, sean privados, públicos o cívicos, en los que se estimula la convivencia, el intercambio de opiniones y mercancías. La inclusión social, familiar y social; la fusión de ideas y sentimientos que dan vida a nuestra identidad cultural.