Urbanismo y sociedad

Cambio climático y del medioambiente social y físico

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

“Guatemala es considerada como uno de los países que puede brindar oxígeno al mundo. Con bosques y manglares que sirven de refugio para muchas especies de animales y plantas que representan una gran fuente de oxígeno y al mismo tiempo filtran el agua. Pero el cambio climático se hace necesario, así sea para la alimentación, acceso al agua potable, salud, gestión del riesgo de desastres o desarrollo económico, en que la naturaleza pueda ayudarnos a encontrar el camino” (ONU), por lo que se debe velar por la conservación de los bosques para la conservación ambiental.

La Ley Forestal es de interés social, pues propiciará el desarrollo forestal y el manejo sostenible y ambiental, y cumplir con los convenios internacionales que Guatemala ha firmado a favor de la protección del medioambiente, como la Ley de Minería actual y el derecho de consulta de los pueblos indígenas y privilegiar el bienestar social, sobre el particular, para mitigar la conflictividad social y muchas cosas más. (Copae)

Pero tenemos un desorden urbano existente, donde la Ciudad de Guatemala formó una metrópoli. “El Cien especifica que esta región crecerá para el 2020 en 307 km2, con una extensión de 40 km de radio y albergará posiblemente casi 4.000,000 de habitantes”. Y estarán dentro de una segregación físico social, en un espacio urbano dividido por las clases sociales.

Que es ese grupo mayoritario, el sector más pobre, que vive en malas condiciones, sin vivienda ni ingresos apropiados, distanciándolos de esa pequeña parte de esa población que es la que detenta los estándares más altos de vida urbana, que les permite disfrutar de los beneficios más sofisticados del desarrollo urbano y regional. Este grupo ha creado una crisis vehicular ambiental, con una densificación urbana vertical, pidiendo a gritos pasos a desnivel, trenes, metros o cualquier cosa en que se puedan mover libremente. Intentando crear vías alternas fuera de un ordenamiento urbano-regional, tal como ese “libramiento” de Chimaltenango, mal hecho, con problemas estructurales y urbano-regional, en un país sísmico.

La concentración del tráfico está produciendo una fuerte contaminación ambiental causada por los combustibles fósiles, especialmente gasoil y gasolina que emiten varios tipos de gases y partículas que contaminan el medioambiente. Pero también la calidad de vida que se está manifestando al cambiar el uso del suelo a zonas de alto riesgo.

Además, están reduciendo los mantos acuíferos, al cubrir el suelo con capas de asfalto y concreto, produciendo una gran cantidad de residuos sólidos en zonas de un frágil equilibrio ecológico y físico.

En este crecimiento urbano, no planificado, se han olvidado de la relación volumen / áreas abiertas en la ciudad. Otros aspectos son los efectos del ruido existente, que afecta el medioambiente urbano y a la tenencia segura. Con un déficit habitacional del 61%, que es igual a un millón 542 mil 639 hogares, que tienen dificultades de contar con uno o varios elementos constructivos de materiales para piso, techo, paredes, acceso al agua potable, servicio sanitario, sin plantas de tratamiento y derechos de propiedad de tierra habitable, en que la zona rural es la más afectada. Con falta de agua potable, fuentes de energía y medios de comunicación apropiados, y no contar con servicios sanitarios que provea condiciones adecuadas de agua, pues la de superficie está dentro de desechos sólidos no reciclables, afectando ríos y lagos, y sin un tanque séptico que provea condiciones higiénicas adecuadas.