Pluma invitada

Cambio de prioridades: lecciones de la pandemia

Juan Rodríguez

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El covid-19 se ha ensañado sobremanera con los pequeños y medianos empresarios. Incontables son los negocios que han cerrado sus puertas. Cada uno de nosotros conoce la historia de algún amigo que no pudo hacerle frente a las restricciones para operar en este nuevo ambiente. La pandemia ha cambiado nuestras vidas para siempre, ha cambiado nuestras rutinas de consumo y ha cambiado la forma de hacer negocios. Todo esto ha incrementando los riesgos, sacrificios y la tenacidad que se requiere para ser un emprendedor.

En Guatemala, las políticas públicas tienen herramientas limitadas para generar bienestar o generar empleos, y en esta ocasión, el Gobierno se ha visto desbordado, siendo incapaz de frenar esta tendencia negativa, y muchos empresarios se han visto forzados a cerrar o a reinventarse, atendiendo nuevos mercados o prestando nuevos servicios, para poder sobrevivir y mantener su ingreso.

La incertidumbre y los cambios forzados nos tomaron por sorpresa, pero abren el camino para que, como pequeños empresarios, generadores de bienestar para nuestras familias, reflexionemos y tomemos decisiones que nos permitan un nuevo comienzo.

Guatemala es una sociedad compleja, desafiante, pero todos nosotros trabajamos, esforzándonos cada día por superarnos; con ánimo nos sacrificamos por nuestros hijos, por nuestra comunidad, por ser solidarios y mejorar las condiciones a nuestro alrededor. Siendo precisamente estos valores mutuos y principios que compartimos, que nos unen como guatemaltecos; los valores que como sociedad necesitamos para sobrevivir en este nuevo escenario.

Entonces, ¿cómo podemos construir un futuro mejor? ¿Cómo generamos nuevas oportunidades? Guatemala se merece emprendedores, académicos, empresarios, burócratas y lideres sociales comprometidos con objetivos prioritarios a mediano y largo plazo en todos los sectores: pobreza, desnutrición, medioambiente, educación pública, salud pública, carga fiscal y servicio civil. Todos los sectores tenemos la obligación de consensuar prioridades mínimas que generen desarrollo, debemos construir mejores instituciones, para atender las prioridades básicas y urgentes del país. La economía, el sistema educativo, los servicios de salud y la educación son las claves del futuro de nuestros niños y nuestras comunidades. En especial quiero hacer un llamado a los estudiantes universitarios, a los jóvenes emprendedores, para que luchen por fijar nuevos compromisos y nuevas prioridades en la agenda nacional, hay que construir instituciones sólidas capaces de resolver los errores de falta de compromiso y pasividad de los últimos 25 años.

Un ejemplo de nuestra capacidad de generar consenso, generando prioridades compartidas, es Pacto Global, en donde pequeñas, medianas y grandes empresas, academia y organizaciones no gubernamentales, lideradas por emprendedores, ejecutivos, académicos y lideres comprometidos con el desarrollo, confluyen en base a 10 principios básicos o prioridades en derechos humanos, normas laborales, medioambiente y anticorrupción. (https://www.pactomundial.org/category/aprendizaje/10-principios/).

Así que invito a nuestros lectores para que se sumen a esta iniciativa o a cualquier otra plataforma académica, gremial, social o comunitaria, porque el futuro de nuestros hijos y nuestra propia supervivencia dependen de que logremos el diálogo necesario, como sociedad, para tomar acciones urgentes, mas allá del beneficio personal a corto plazo y que determinen una hoja de ruta para los próximos 50 años.

 

*Miembro del Consejo Directivo de Pacto Global Guatemala