Imagen es percepción

Candidatos en la lupa, antes del segundo round

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

La pregunta entre los ciudadanos es frecuente: ¿quién de los dos candidatos será el menos nocivo para el país? La gente está verdaderamente preocupada de lo que pueda pasar. Siendo realistas y gane quien gane. Lo seguro es que hará peores cosas de las que hizo Jimmy Morales, seguirá la corrupción viento en popa, será hostil con los periodistas y le importará un comino la opinión pública que genere sus acciones como mandatario.

La tendencia desde el inicio de la época democrática ha sido elegir a un presidente peor que su antecesor. A pesar de eso, nunca se había visto tanta apatía y desdén en un proceso electoral como el que estamos viviendo ahora. La gente está desencantada de los politiqueros. A tan solo nueve días de la segunda vuelta, muchos ni siquiera saben si irán a las urnas o no. Es natural el desánimo porque el electorado no encuentra en ninguna de las dos propuestas un cambio de la vieja política, solo percibe el continuismo de un sistema colapsado. Ni Torres ni Giammattei le inspiran frenesí a nadie, más bien el planteamiento termina siendo, como siempre, ¿quién sería el menos malo? La respuesta es: “los dos son malos”. Pero seguro ganará el que pueda hacer el mayor daño posible al país. Porque esa es la tendencia.

A pesar de este oscuro panorama, es interesante analizar la kinésica de ambos candidatos, al menos como un ejercicio de comunicación, que podría ser útil para conocer un poco más de su personalidad. Analizar los gestos y posturas, la expresión facial, la mirada y la sonrisa, puede ayudarnos a interpretar las verdaderas intenciones y significados de los mensajes ocultos, ya que estos movimientos son involuntarios. No basta con que el candidato esté preparado en el tema o tenga buenas propuestas, sino tiene que saber cómo comunicarlas.

Sandra Torres opta por un vestuario en gamas azules. Psicológicamente este color transmite buena comunicación, calma y orden. Trata de mantener el rostro relajado, aun así, su expresión facial es muy tensa. La intención es esconder sus microexpresiones, que podrían revelar su carácter fuerte y emociones intensas. Su sonrisa parece fingida —no está coordinada con su mirada dura—, lo hace posiblemente para tratar de suavizar el mensaje verbal que está emitiendo. Los gestos faciales tan neutrales le hacen perder naturalidad y frescura, pero aun así son de carácter presidencialista, proyecta mucha seguridad en sí misma.

En cuanto a su discurso, tiene dominio de los temas, pero la fluidez de sus palabras en algunas ocasiones se ve limitada, y es cuando empieza a utilizar muletillas y repeticiones de las mismas frases. Suele interrumpir a sus entrevistadores constantemente, lo que le hace generar una imagen de una persona que no tiene paciencia y un poco autoritaria.

Alejandro Giammattei utiliza el blanco, este color representa el de la paz y transparencia. Con su lenguaje corporal genera mucho entusiasmo, siempre está sonriente y positivo. Demasiado sonriente, diría yo, incluso cuando no debe serlo. Este candidato se pasa de espontáneo, no deja escapar ningún microgesto. Sus expresiones faciales son naturales y relajadas. Habla moviendo las dos manos y los pulgares hacia arriba, lo que significa que se siente líder.

Es un orador experto, producto de haber sido candidato a la Presidencia en cuatro ocasiones. En entrevistas —al igual que Torres— interrumpe a los periodistas mostrando poca tolerancia. Utiliza un lenguaje campechano, para lucir seguramente jovial y relajado, pero esto le quita el nivel de seriedad que debería tener un aspirante a la Presidencia.
No olvidemos que el voto es emocional, no racional. Pero esta vez hagámoslo racional y no emocional.