Registro akásico

Carros militares de reconocimiento

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

¿Cómo se puede conseguir respeto de otros países? Las diferencias en población, extensión, recursos naturales y producción permiten clasificar a los países. Así, los dirigentes de los Estados consiguen decidir sobre la dirección, uso y aplicación de sus capacidades, tanto en el ámbito interno como en las relaciones internacionales. Esta medida se puede llamar estatura geopolítica. Se completa con la ubicación geográfica del territorio y sus estaciones, ubicadas en el globo terráqueo.

Guatemala se encuentra en el área de influencia de los EE. UU. Debido al rompimiento de la Federación Centroamericana, es un pequeño país con recursos limitados e historia agitada. La falta de ubicación por parte de los funcionarios puede acarrear males y animadversión contra toda la sociedad. Se debe evitar aparecer como presa de grandes problemas, necesitado de limosnas u ofender a las potencias regionales. Se ha salido de un enfrentamiento político armado con raíces profundas y se tiene fortaleza para crecer económicamente. Con el exterior, necesita reglas de mercado estables, recíprocas y con cuentas claras.

Un problema de carácter internacional es el tráfico de estupefacientes. La actitud nacional debe manifestarse de manera contundente en el abatimiento del trasiego e impedir la producción local. Para el efecto, se debe dotar de medios adecuados de intercepción aérea y marítima. Aprehender y expulsar a los extranjeros relacionados con ese negocio para evitar la creación de entramados delincuenciales dedicados a esa actividad ilegal.

Recientemente, un exministro acusado de tráfico de drogas en EE. UU. consiguió de ese mismo país la donación de vehículos para custodiar fronteras. Ni aviones, ni lanchas de intercepción, sino jeeps. Ese transporte se fabrica por American Expedition Vehicles AEV sobre la base de una carrocería multiuso, cuyo destino más popular son los jeeps Wrangler.

Se recibieron más de un centenar de carros de transmisión automática con baja capacidad para penetrar en brechas encenegadas. Obvio fueron probados para producción en Rumanía y diseñados para Egipto, donde se reciben solo los cascarones y se les pone el motor. Técnicamente no tienen marca, deben utilizar la identificación militar AEV J8 Milspec, ya que admiten diversos motores.

Se donaron para mejorar la comunicación entre bases con poco personal del ejército y policía, pues se sabe de sobra la existencia de los malos caminos rurales y, además, son blindados. El regalo cuesta alrededor de US$12 millones. Cada vez que choca uno de esos y lo dejan inservible, se gastan más de US$50 mil por el carro y US$30 por la capota blindada. Son caros porque se destinan al ejército de EE. UU.

Quien decidió el regalo, escogió sobre la alternativa: dos aviones interceptores o 150 felices choferes. Prefirió la opción populachera, sin importar la influencia de sujetos acusados de narcotráfico. Al fin, el Presidente dice que los aviones se interceptan con camiones viejos.

Lo ridículo fue convertirlos en objeto de arrebato. No es tuyo, es mío. Y al revés, devuélvalos, no los entrego. Utilizados para una demostración de fuerza cuando se discutía la continuidad de la Cicig. Posteriormente, objeto de discordia para un hippie de la Nueva Inglaterra y una congresista obsesionada con dañar a su país de origen. Fueron puestos en fila, en el aeropuerto frente al hangar de la Embajada de EE. UU. Al resituarse, choferes ebrios destruyen alguno.

¿Puede obtener respeto un país, cuyo gobierno se comporta con rabietas bajo provocación de dos congresistas irrelevantes de EE. UU.?