Con nombre propio

Carta a un patojo

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

Quiero escribirte porque ayer 29 de diciembre se cumplieron 24 años de la firma del último de los Acuerdos de Paz y estoy seguro que cartas no has recibido muchas, primero, porque no hay correo desde hace rato, y segundo porque no es común en gente de tu edad.

Te cuento que nuestro país tuvo una guerra por más de 36 años que de plano te la han medio comentado en el Colegio o la Escuela, pero más que guerra fue una batalla sorda y muda. Se prohibió escuchar y hablar, olvídate que los periodistas o columnistas pudiéramos escribir la mitad de lo que ahora hacemos, te mataban si criticabas al gobierno, pero los dos lados eran irreflexivos. Imaginate que Alberto Fuentes Mohr, uno de los fundadores de la social democracia en el país, siendo Canciller lo secuestró la guerrilla y tras dejar el cargo meses después lo metió preso el gobierno de Arana con riesgo de desaparecerlo para siempre y en enero del 79 el gobierno de Lucas lo manda a asesinar por hacer oposición. Su delito fue pensar.

Mi generación es hija del miedo. Por ejemplo, cuando tenía 10 años el gobierno y sus fuerzas enquistaron la mayor represión contra muchachos de la Universidad de San Carlos y sus catedráticos. La facultad de Derecho casi tuvo que cerrar. Imaginate que en julio de 1980 la guerrilla atacó un destacamento policial y dio muerte a unos elementos, pero la reacción de la temida Judicial fue llegar a la Ciudad Universitaria y matar de forma indiscriminada a 8 estudiantes de Ingeniería y herir a otros seis. Nuestra guerra fue demencial y cobarde porque unos y otros se atacaban, pero la mayoría de muertos fueron civiles. Trabajadores, empresarios, estudiantes, maestros, campesinos, obreros, profesionales, estaban por su oficio o profesión señalados entre el fuego cruzado,

Te cuento que gente con recursos se organizaron e hicieron escuadrones de la muerte y así mataban a cualquiera que fuera considerado “enemigo”, por su parte la guerrilla si no estabas con la solución armada, eras un traidor. La socialdemocracia fue una de las grandes víctimas de toda esta locura.

Fijate que los tribunales fueron el mejor cómplice de la barbarie. Jamás montó investigaciones y por miedo o por desidia, mucho de lo que vivimos tiene sus raíces en esto. Los líos entre los que se hacían llamar judiciales (matones con permiso del gobierno) eran tan terribles que, para describírtelo detallo esto que lo conozco, tres hermanos, Carlos, Oscar y Héctor Valdés Lopez iban en un cortejo fúnebre por la zona cinco en un mismo carro, los judiciales pasaron baleándose entre ellos por líos de poder y “balas perdidas” mataron a los tres. Siempre admiré la fortaleza de su madre, doña Julita, quien tuvo que aguantar ese dolor, su delito fue andar en el mismo carro cuando matones con permiso se agarraban entre ellos. El ejército cometió acciones puntuales de genocidio en áreas específicas llegándose a extremos inimaginables en el campo. Por otra parte, la guerrilla estaba metida en trasiego de drogas y delitos comunes, sobre todo con la plata de los secuestros y tráfico de drogas.

Te cuento esto porque no es justo que te digan “seguimos igual”, “la paz no sirvió para nada”. Tenemos grandes problemas, pero no podemos ni compararnos a esa época. No olvidés que hay gente, grupos de mucho poder que quieren regresar a ese pasado donde hicieron millones matando a quien pensara distinto, a ese lado nunca más.

Tu futuro es distinto porque el proceso de paz caminó y a pesar de estos últimos tres gobiernos que lo pretenden boicotear seguirá caminando, te deseo un mejor 2021 y ojalá te ocupés de estos temas, porque lo peor es repetir la historia por no conocerla. Un abrazote.