Con nombre propio

Cien y cuarenta años

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

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El 23 de noviembre de 1919, hace cien años, Guatemala licenció a la primera mujer. 243 años habían pasado para que nuestra universidad nacional, que en aquel momento no se llamaba Universidad de San Carlos, sino Universidad Manuel Estrada Cabrera, produjera a la primera mujer graduada.

Olimpia Altuve es un nombre que todo universitario debería conocer y, sobre todo, las mujeres universitarias honrar. No puede analizarse jamás la historia con los parámetros del presente, por ello la decisión de una mujer a entrar a un mundo hostil controlado por hombres es siempre encomiable. Controlar el acceso al conocimiento es una histórica forma de dominio.
Olimpia Altuve decidió, junto a su hermana Blanca, estudiar Medicina. La historia recoge que sus propios compañeros fueron quienes torpedearon sus sueños y aspiraciones, por lo que tuvo que matricularse en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, que le entregó el título de Química Bióloga.

El propio dictador Manuel Estrada Cabrera le dedicó palabras en su acto de graduación, pero la graduanda no pudo portar la toga porque esta era exclusiva de los varones. Olimpia Altuve no fue solo la primera mujer que consiguió graduarse en Guatemala, sino también es la primera centroamericana en conseguirlo.

En la actualidad, las mujeres ocupan un lugar importante en el alumnado universitario, gracias a la decisión, coraje y perseverancia de muchas que decidieron afrontar una realidad incompatible con la que habían convivido. Además, las mujeres en todo el mundo en aquel lejano 1919 ya daban muestras evidentes y públicas de rechazo a una realidad lacerante.

No sé si me equivoco, y si es así sírvanse disculpar, pero estimo que solo en la Usac existen premios e instalaciones con el nombre de Olimpia Altuve, cuando este debería motivar a toda la comunidad universitaria. Estos ejemplos son los que hacen visibles los grandes cambios que por medio de conquistas se han logrado.

También este mes, el 23 de noviembre, se celebraron 40 años de la fundación de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes). Una asociación de investigación, fundada en 1979, era una invitación a ser reprimido porque solo la palabra era prohibida. Bajo el gobierno de Fernando Romeo Lucas, el más cruento y despiadado de los gobiernos militares, distintos pensamientos, influidos desde la perspectiva social cristiana, deciden establecer un tanque de pensamiento, sabiendo de antemano el rechazo del poder a debatir, porque toda investigación, en esencia, es objeto de debate. Un tanque de pensamiento que ha logrado sobrevivir en un país marcado por la descalificación, el instinto represivo y ausencia de difusión de análisis de investigaciones es significativo.

A la fecha, estamos seguros, no existe ninguna entidad guatemalteca con más acervo investigativo sobre régimen electoral, política salarial y análisis económico, sin que lo apuntado reste a sus aportes en derechos humanos, carrera judicial, participación e incidencia de mujeres, y tantos otros temas abordados en 40 años.

Ver para atrás y conocer que hace tan solo cien años Centroamérica produjo a la primera graduada universitaria y que ese hecho se reproduce prolíficamente es un destello de esperanza para percatarse de que los procesos de cambio, una vez iniciados, no se detienen. Paradójicamente, a la fecha, solo la universidad Jesuita, la Universidad Rafael Landívar, ha tenido una rectora. Esperemos que las mujeres ocupen estos espacios tan necesarios y trascendentales.