Escenario de vida

¿Cómo celebraremos la Navidad?

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Ya se acerca la Navidad y empieza la corredera para encontrar las pascuas más lindas, el mejor árbol de pinabete y los adornos para decorar. Compramos dulces, chocolates, los famosos cohetes tradicionales para la medianoche, y encargamos los tamales colorados o negros, el pan navideño y el ponche de frutas, que no debe faltar. Pero lo más importante es pasarla con los seres queridos, amigos y familia, jamás olvidando a nuestros padres y abuelos, a quienes debemos honrar.

¿Pero somos conscientes de que el árbol de pinabete que buscamos comprar provenga de una plantación legal? ¿Nos cercioramos de que lleve el marchamo correspondiente que garantiza que el árbol viene de una plantación certificada?

Sus ramillas para la fabricación y comercialización de árboles navideños, ya sea “hechizos o artesanales”, o para adornos navideños deben provenir de plantaciones certificadas. De no ser así, se propicia una baja producción de semilla y, por ende, se reduce la especie. Personas inescrupulosas que se aprovechan de la demanda de árboles de pinabete, cortándolos de bosques naturales sin que lleven los marchamos correspondientes, podrían acabar con los árboles de pinabete.

Vivimos en un país rico en diversidad biológica, y el pinabete (Abies guatemalensis Rehder) es una especie representativa de nuestro país y única en el mundo. Su característico aroma es perfume en las salas de nuestros hogares. Pero para que continúe siendo un símbolo de Navidad es menester que lo conservemos a perpetuidad.

La conservación de bosques con presencia de pinabete es de suma importancia para Guatemala, no solo porque nos permiten continuar con nuestras costumbres y tradiciones navideñas, sino porque la conservación del pinabete es fundamental en los procesos ecológicos, siendo además fuentes de recarga hídrica y oxígeno. Entre los servicios ecosistémicos de los bosques de pinabete es importante reconocer que también son hogar para animales silvestres, y su valor ecológico, ambiental y social es incalculable.

En 1979, el pinabete fue incluido en el Apéndice I del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites), al ser considerada especie en peligro de extinción y por ello se ordenó su protección. Los buenos guatemaltecos debemos sentirnos honrados de tenerla.

Conservar los bosques naturales del pinabete no ha sido una tarea fácil para Conap y el Inab. Se han creado plantaciones para quitarle la presión a los bosques naturales. Trabajan en ello 2,500 personas, entre instituciones de gobierno, oenegés, municipalidades y sociedad civil. Los vemos trabajando en los monitoreos de control, coordinados interinstitucionalmente dentro de los bosques naturales y en las principales carreteras.

La Ley de Áreas Protegidas 4-89 señala las multas y sanciones sobre los delitos vinculados con el tráfico ilegal de pinabete (corte, comercialización y transporte) Prisión de cinco a 10 años y multa de Q10 mil a Q20 mil, y el decreto 101-96, Ley Forestal, establece multas de Q400 a Q10 mil y de Q10 mil a Q50 mil, con prisión de uno a cinco años.

Por ello el Conap hace un llamado para que adquiramos únicamente productos y subproductos de pinabete de forma legal, provenientes de plantaciones debidamente registradas y que lleven los marchamos correspondientes, con la leyenda Inab/Conap y su respectivo código de registro. Es nuestro deber ayudarles en su misión.

Felicito al Conap en sus 30 años de aniversario, que ha liderado innumerables iniciativas. Conservar el pinabete es una de ellas, lo que es, a mi juicio, una de sus más importantes contribuciones.