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¿Cómo será la política exterior de EE. UU. con Biden?

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Joe Biden se ha convertido en el 46 presidente de los Estados Unidos. Durante la emotiva y singular ceremonia de toma de posesión pronunció un discurso inclusivo, centrado en su deseo de unir a todos los estadounidenses, asegurando que Estados Unidos “volverá a convertirse en un socio confiable para la paz mundial”.

Y es que ahora, cuando los reflectores ya no se centrarán en Donald Trump, es cuando realmente se podrá visualizar objetivamente a Joe Biden. Su agenda interna, pero, sobre todo, ¿cuáles serán las medidas en cuanto a su política exterior? Preocupa mucho la situación del Medio Oriente, que es muy compleja y en la cual no será suficiente cambiar la retórica para resolver las tensiones, que con un paso mal dado podrían llevar al mundo a un conflicto nuclear.

Biden está entre dos fuegos cruzados, no querrá volver sobre los mismos pasos que Barack Obama, pero tampoco podrá enterrar por completo cuatro años de America First de Donald Trump. Es probable que la tarea de la política exterior de Biden sea más compleja, incluso, que los grandes desafíos que enfrentará con un país polarizado. Indiscutiblemente sí que habrá algunos cambios en las prioridades y la conducta, sobre todo en los comentarios públicos. Para empezar, los planes de Biden en Irak y Afganistán se basarán en los esfuerzos de Trump para retirar tropas de la región, ya que se comprometió a poner fin a las “guerras interminables”.

El acuerdo firmado entre Israel y los Emiratos con los llamados “Acuerdos de Abraham” se celebró como una gran victoria diplomática para la administración Trump, seguramente Biden tiene claro que debe seguir la misma ruta, y demostrar que la consolidación de la paz entre los países árabes e Israel no se limitó a la administración anterior. No obstante, es probable que veamos algunos cambios en el enfoque, especialmente cuando se trata del “acuerdo del siglo”. De igual forma, será imposible que Biden se retracte de la decisión de Trump de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv. Aunque es probable que el nuevo presidente adopte una postura más imparcial.

En cuanto a las relaciones con China, por el momento no existen condiciones para que sean distintas a las que se mantuvieron con Trump. En Rusia no habrá un reinicio, se espera que Biden continúe manteniendo una línea firme con la superpotencia euroasiática, con una política destinada a aislar a Moscú.

Uno de los principales problemas para la administración Biden será Irán, ya que el Acuerdo Nuclear es parte integral del legado de la administración Obama y es muy probable que vuelva a la diplomacia con ellos, pero con Teherán moviéndose para relanzar su programa de armas nucleares seguramente habrá un conflicto bélico muy pronto, porque Israel no permitirá que Irán tenga bombas atómicas. Entonces, si hay interés en volver a comprometerse con Irán, no puede ser en los mismos términos que el último acuerdo.

Curiosamente, también es probable que las relaciones entre Turquía con la nueva administración se vean influidas, entre otras cosas, por dos factores principales: primero, seguramente Biden decidirá mejorar las relaciones de Estados Unidos con Europa, particularmente con países como Alemania y Francia, lo que tendrá implicaciones inmediatas para las relaciones con Turquía, que está en conflicto abierto con los países europeos y es una fuente de amenaza para ellos.

Aunque EE. UU., al menos en política exterior, siempre ha sido la misma historia, mismos rivales y aliados, pero diferentes presidentes. Los objetivos subyacentes seguirán siendo más o menos los mismos. Lo que cambiará, y mucho, será la forma en que Biden trate de llegar a ellos.