Escenario de vida

Conap espera la aprobación presupuestaria del Congreso

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Para quienes piensan que las áreas protegidas no sirven para nada y que no hay por qué asignarles mayor presupuesto, permítanme que les recuerde lo siguiente.

Los servicios ambientales o ecosistémicos que encontramos en las áreas protegidas y bosques naturales son de primera necesidad para nuestras poblaciones, pues representan la producción de agua limpia, la formación de suelo, la regulación del clima por parte de los bosques, la polinización, el aprovisionamiento de materias primas y la vida misma. ¿Entonces por qué hacemos caso omiso de la importancia de las áreas protegidas como si estas no valieran nada? Estamos entre los 20 países más megadiversos del mundo y esto redunda en beneficio de todo el país.

Nuestros recursos no son ilimitados, pero aún hay quienes creen que podemos tomarlos a nuestro antojo, como si existieran a perpetuidad. Sin protección los perdemos, y es allí donde entran a batear el Sigap y Conap.

El Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (Sigap) representa más del 30% del territorio Nacional y está conformado por 348 áreas protegidas, ocupando una extensión de 3,471,179.64 hectáreas. De las 348 áreas protegidas que conforman el Sigap, 56 son administradas directamente por el Conap, 05 por INAB, 07 por Cecón, 05 por Idaeh y 274 por las municipalidades, y la Reserva de Biosfera Maya, con más de dos millones de ha. es administrada directamente por Conap.

El informe de un equipo de científicos a nivel internacional sostiene que aumentando las áreas protegidas o su protección se impulsará la economía global devastada por el covid-19. Algunos gobiernos ya destinan US$24 millones anuales a sus áreas protegidas. Por ello la ONU ha creado el Convenio sobre la Diversidad Biológica y se espera que 196 países lo ratifiquen.

Demás está decir que a través de actividades económicas muchas áreas protegidas dan sustento a las comunidades locales y a pueblos indígenas, y son espacios que nos permiten revigorizar nuestro espíritu y la investigación de los bancos genéticos.

A pesar de todo ello, el Conap adolece de un presupuesto digno para que sus operaciones de conservación sean efectivas. Fácil decir que las instituciones no hacen nada si se les ata de manos y no se les deja operar como debieran. ¿Por qué, entonces, no le estamos brindando al Conap un presupuesto más robusto?

Durante los últimos 10 años, el presupuesto del Conap ha sido entre Q90 millones y Q120 millones, no suficiente para realizar una efectiva operación. En el 2020 solo obtuvo una asignación de Q123 millones. Esto lo considero insólito.

Es hora de cambiar las cosas y veo meritorio y justificable que para el 2021 el Conap ya haya solicitado al menos la cantidad de Q250 millones al Congreso, lo que representa aproximadamente el 0.29% del presupuesto general. Si se le asignara el 1% anualmente por ley recibiría Q997 millones, lo que es justo y necesario, pues de los Q99,700 millones que el Gobierno está solicitando es apenas un pequeño porcentaje.

Lo que toca es que la Comisión de Finanzas del Congreso dé un dictamen favorable sobre los Q250 millones o un poco más, y acto seguido que el Congreso, en reunión plenaria, lo ratifique con diputados que respeten el presupuesto solicitado o incluso lo incrementen más.

Ojalá haya diputados responsables que comprendan nuestra valiosa biodiversidad y aprueben dicho presupuesto, ya que el Conap no puede hacer bien su trabajo con cascaritas de huevo.