Urbanismo y sociedad

Conclusiones en Glasgow: Arquitectura y Urbanismo

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Publicado el

En la Dinámica Global del Cambio Climático hay un acuerdo general en que la planificación es facilitar la movilidad urbana sin contaminar el medio. “Hubo algunos acuerdos que podrán ser útiles para nuestro planeta Tierra, en especial para nuestro campo profesional de la Arquitectura y el Urbanismo”. “El Urbanismo Regional fue un tema que ha requerido un esfuerzo de investigación al respecto del cambio climático y el desarrollo urbano”.

Se discutió sobre “la reducción del uso de combustibles fósiles y carbón. Todo el mundo estuvo de acuerdo en que existe una estrecha relación entre el transporte y el uso del suelo”. La expansión de las actividades humanas a lo largo de territorios urbanos crea necesidades de transporte que exigen una respuesta. “El sistema de transporte tiene un fuerte impacto en las futuras pautas de uso del suelo y de la contaminación ambiental”.

En el Marco de Referencia Mundial, es la Dinámica Global del Cambio Climático: “hay un acuerdo en general en que la finalidad de la planificación es facilitar la movilidad (o evitar que esta decaiga) de todos los grupos de habitantes del área metropolitana”.
También, y al mismo tiempo, reducir todas las emisiones de calentamiento global y contaminantes, reducir el consumo de combustibles fósiles y limitar la urbanización de la tierra en situaciones críticas que supongan una agresión al entorno no urbano.

La mayoría está de acuerdo en que al menos a medio y corto plazo “deben concentrarse en el transporte, incluyendo tecnologías de vehículos y las pautas de uso del empleo de vehículos, más relacionados con el uso del suelo”. El papel del uso del suelo fue sometido a un intenso debate. Por un lado hay una creencia arraigada de que, al menos en lo relativo a la consecución de estos objetivos, limitar forzosamente la descentralización del desarrollo urbano y planificar el diseño y el alcance de los usos del suelo, con el fin de acortar los trayectos y promover modelos de transporte responsable desde un punto de vista social.

Cada tipo de uso funcional de la tierra se caracteriza por la productividad o el atractivo en términos de interacciones de movilidad. Las relaciones de movilidad más importantes deben definirse como: “Residencia al lugar de trabajo o escuela y regreso. Lugar de trabajo o residencia a compras y regreso. Residencia o recreación y vuelta”. Este compromiso “está relacionado con el incremento del uso racional del suelo: Densificación, peatonalización, reducción de tráfico rodado, ciclismo, servicios de transporte público, políticas de estacionamiento regulado, etc.”

Existen dos tendencias: 1) intentar planificar el uso del suelo con el fin de reducir los tiempos de transporte, acortar trayectos y promover el uso del transporte mientras éste se planifica, y crear las infraestructuras necesarias; 2) permitir a los agentes del mercado, dentro de los límites legales, determinar los puntos de demanda de transporte y organizar las políticas y servicios de transporte con el claro objetivo de facilitarlo, mientras continúa la dependencia, sobre todo de la tecnología del automóvil y la política de uso de éstos en relación con el medioambiente.

Tales argumentos se basan, en buena parte, en una visión específica de la economía urbana y una generalización a partir de patrones urbanos generales, más que en la composición de los usos del suelo a una escala inferior. Tales prácticas se encuentran entre los profesionales de la protección medioambiental. En el lado contrario se sitúan los que creen que la expansión urbana no hace aumentar significativamente los costes del transporte.