Cable a tierra

Continuar con el rescate de la AEU

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

Después de la firma de la paz, la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) Oliverio Castañeda de León, de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), fue tomada por distintos grupos criminales, que la convirtieron en un antro. Fueron 17 años durante los cuales hubo de todo; hasta intimidación y hechos de violencia en contra de estudiantes. La toma de la AEU fue parte de la penetración de fuerzas antidemocráticas de la Usac, situación que ha llevado a la universidad al nivel de deterioro, cooptación y corrupción en la que se encuentra hoy. Solo se explica porque la llamada Comisión Transitoria y Reguladora funcionó bajo el aval de las autoridades de turno, de rectorados y decanaturas, corrompiendo la función de la asociación estudiantil y acallando por largo tiempo la voz crítica y autónoma de la AEU.

A raíz de los casos de corrupción e impunidad develados por la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig), los estudiantes sancarlistas tomaron un papel importante en la convocatoria y movilización ciudadana contra la corrupción en el Estado. Estas movilizaciones sirvieron también para que también tomaran conciencia de que ese mismo problema está enquistado en su propia casa de estudios y en la propia AEU. Así, en el 2016, decidieron organizarse y desconocer a la Comisión Transitoria y Reguladora. Se creó un Consejo Consultivo y un Consejo Electoral, que propiciaron en agosto del 2017 las elecciones para la AEU. Se inscribieron cuatro planillas, y la número 2, Frente Estudiantil, resultó ganadora, llevando a una mujer, Lenina García, por primera vez en la historia a la presidencia de la AEU.

El Secretariado de AEU 2017-2019 abrió la brecha nuevamente; pero no es cuestión de dos años “rescatar la AEU”. Para que un movimiento estudiantil más saneado, con pensamiento más crítico y democrático pudiera gestarse de nuevo en la USAC de manera sostenible, se necesita que más estudiantes con visión y pensamiento democrático e incluyente asuman el reto de seguir abriendo el camino a las generaciones por venir. Retomar su papel en el cogobierno universitario no es cuestión de un solo grupo estudiantil. Lo vimos ahora, con el cierre de las instalaciones universitarias durante varias semanas. Fueron varios grupos estudiantiles que salieron en defensa de los intereses de miles de estudiantes sancarlistas, y de la propia universidad, que se ha convertido en un botín apetecido para muchas mafias que operan succionando los recursos del Estado y cooptando los espacios que tiene la Usac en temas críticos nacionales.

La AEU actual dio el primer paso, retomando también el legado de generaciones estudiantiles pasadas, en defensa de los derechos humanos, la democracia y la cultura de paz, pero es necesario que ese proceso continúe y se profundice. Hay demasiados desafíos por delante: la situación de los Centros Universitarios Regionales; lograr una universidad libre de violencia de género y de discriminación de todo tipo; preservar su carácter público para que así pueda optar aquél que no tiene recursos pero sí interés en estudiar; exigir mejoras a la calidad académica; erradicar las prácticas clientelares y corruptas, las mafias enquistadas; forjar una relación constructiva y de beneficio mutuo con las empresas del país.

Las nuevas elecciones para la AEU se llevarán a cabo el 5,6 y 7 de octubre en el campus central, en el Paraninfo y en el CUM. Hay tres planillas inscritas y se requiere, como nunca, una amplia participación de los estudiantes sancarlistas en estas elecciones. Hay que consolidar lo que se avanzó estos años y evitar que las fuerzas oscuras al interior de la Usac retomen estos espacios.