Pluma invitada

Coronavirus Guatemala No nos dejemos sorprender

Luego de 225 días de pandemia y habiendo alcanzado un contagio controlado a nivel de país desde el 1 de junio, es normal que luego de tres meses de reapertura la población empiece a relajarse y empecemos a no cumplir las medidas de prevención. Lamentablemente, la misma relajación trae como consecuencia una segunda ola. Recordemos que la segunda ola no depende del virus, depende únicamente de nuestras acciones.

La semana pasada, todos nos asombramos cuando Francia registraba 45 mil casos confirmados al día. Sin embargo, la segunda ola de Francia se inició a principios de agosto y le ha tomado casi tres meses para alcanzar los niveles actuales. ¿Cuál es entonces la sorpresa?

Recordemos la anécdota de colocar una rana en agua hirviendo y verla salvarse saltando de inmediato, pero si se coloca en agua fría y lentamente se calienta, la rana termina muriendo hervida, sin intentar escapar, porque se relajó y adaptó al cambio hasta que fue muy tarde. Lo mismo sucede con la segunda ola, inicia muy lentamente y luego crece de manera explosiva. Francia pudo leer las señales de los indicadores en los tres meses que le tomó. Las autoridades francesas tuvieron el tiempo suficiente para intentar contrarrestar el crecimiento de la ola. Sin embargo, aún así se vieron sorprendidas porque el contagio se propagó, sobre todo entre la gente joven, en bares, restaurantes y fiestas. Por ello, ahora Francia decreta nuevamente un toque de queda, cerrando bares y limitando a los restaurantes, para evitar las aglomeraciones.

Guatemala, de momento, va muy bien, pero podríamos estar empezando a leer algunas señales, como consecuencia de nuestra relajación: la tasa efectiva de contagio subió de 0.98 a 1.1, los municipios en rojo dejaron de bajar y se están manteniendo estables. Los indicadores del semáforo van bien a nivel de país, pero tardan en reaccionar al promediar 14 días. Realmente es necesario enfocarnos en los indicadores diarios para analizar cada municipio de manera individual.

Buscamos seguir aplanando la curva de casos acumulados. Una desviación en la tendencia del indicador podría señalar el inicio de una segunda ola. Se observan varios municipios cuya curva de casos acumulados muestra una joroba creciente que también se verifica en el % positivos. De acuerdo con mis propias estimaciones, los municipios que podrían estar ahora iniciando la segunda ola serían:- Acatenango, Chimaltenango; Casillas,Santa Rosa; Chuarrancho, Guatemala; Granados, Baja Verapaz; La Unión, Zacapa; Nuevo Progreso, San Marcos; y San Pedro Sacatepéquez, Guatemala.

Son solo siete (2% del total de municipios de Guatemala), pero es muy prudente que las autoridades ediles de todos los municipios realicen un examen meticuloso de sus indicadores para determinar qué medidas pueden tomar. El semáforo es de gran ayuda, pero su punteo máximo es 10.0 y se logra recién cruzado el umbral. La segunda ola puede subir muy por arriba del límite rojo de los indicadores, llegando a una situación muy peligrosa, sin que el punteo del semáforo cambie, ya que seguirá fijo en 10.0. Por eso la importancia de no solo fijarse en el color o en el punteo del semáforo, sino también en los indicadores de la incidencia acumulada y el% positivos, y en los indicadores diarios de casos confirmados y porcentaje de positivos

Para mientras, no nos dejemos sorprender por la segunda ola y estemos atentos a las señales de los indicadores. Es importante cuidarnos más y cumplir con disciplina todas las medidas de prevención y los protocolos de seguridad,

¡Todos atentos porque no queremos otro encierro!