De mis notas

¿Cuáles deben ser las prioridades?

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

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Muchas veces me pasa que un colega columnista me “quita las palabras de la boca…”. En este caso, el estimado colega columnista Fritz Thomas escribió, el pasado 28 de mayo, que “en las actuales circunstancias no hay diferencia entre el trabajo esencial y no esencial —como lo aseguran las autoridades—, al distinguir que los mercados, supermercados, farmacias y transporte de alimentos son esenciales y todo lo demás, prácticamente, no. Todo trabajo es esencial”, concluye; “y es necesario abrir la economía con prudencia, porque cada día que pasa se destruyen más raíces del árbol productivo ‘esencial’ que no se puede regenerar de la noche a la mañana. Y hay que impedir una catástrofe”.

Estoy plenamente seguro que todo el sistema productivo del país, desde el campesino que se queda con su cosecha en la mano y la tiene que tirar o regalar debido a las restricciones de acceso a mercados, hasta el mediano empresario que tiene todavía posibilidades de producir aún algo, pero las limitaciones de tiempos y movilidad le afectan drásticamente estarán de acuerdo, que el efecto del desempleo y las pérdidas económicas ya superan por mucho el impacto del virus.

Si los resultados esperados de las medidas de contención es evitar la muerte de los contagiados, entonces la lógica de la contención debería darle la máxima prioridad a los “soldados” que están en el frente de la batalla covid-19, es decir, a los médicos, el personal paramédico y a toda la infraestructura, equipo y recursos necesarios para ellos. Hablo de los médicos que deben recibir el doble de salario, albergues de descanso con todas las comodidades, alimentación, etcétera, y la contratación de personal adicional que no está disponible debido a las condiciones de trabajo.

En las instalaciones del Parque de la Industria aún existen varios módulos vacíos con capacidad de ser equipados con todo el equipo necesario para albergar cientos de camas, uno de los cuales podría convertirse en la bodega central de todo el sistema de salud. Un centro logístico que se encargue de centralizar todas las compras, y mediante uno de los tantos softwares de manejo de inventarios pueda llevar un control de inventarios mínimos de todo el sistema hospitalario. Actualmente, cada hospital hace compras individuales, dispersas, en detrimento de las economías de escala y los ahorros respectivos. Esto evitaría el despilfarro, el robo y el manejo opaco de los recursos.

Los despachos para la distribución de todo el aprovisionamiento hospitalario deberían hacerse mediante la contratación de diversas compañías de transporte y courier del país que cuentan con flotas y sistemas logísticos ya funcionales.

Otra área de crítica importancia es la comunicación del gobierno. Hay mucha desinformación. Los alcaldes están tomando decisiones arbitrarias limitando el acceso a sus comunidades. Se de una población que señaló al personal de salud de ser los que contagian y les dieron una hora para desocupar el municipio. Hay mucho temor y zozobra en la población debido a tanto rumor, chisme y falsa noticia que constantemente están recibiendo. Los mensajes han hecho del covid-19 un monstruo apocalíptico.

No queremos que se repita lo que acontece en los Estados Unidos. Toda la frustración social acumulada debido a la pandemia creciendo día a día durante más de 60 días, de pronto tuvo la oportunidad de desfogar la enorme presión con el caso Floyd. Los anarquistas la aprovechan, los politiqueros la capitalizan y la tormenta perfecta se hace realidad.

Estamos en un tanque lleno de gas. Una chispa, y los radicales la explotan…