Criterio urbano

Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

Lo que estamos viendo en El Salvador es algo que en Guatemala no se vivía desde la época del expresidente Serrano Elías, un total y llano golpe de Estado. Tal y como lo reportó el diario salvadoreño La Prensa Gráfica, “Nuevas Ideas golpea a la Sala y crea una a su medida”. El primer acto político de la nueva Asamblea dominada por Nuevas Ideas fue contra la Sala de lo Constitucional, el último contrapeso contra Bukele”.

El golpe de Estado en El Salvador ha sido condenado tanto por organizaciones de la sociedad civil como empresariales, y el comunicado de prensa de la OEA es bastante enfático. Basta leer el comunicado de Fusades, donde se condena “enérgicamente el golpe de Estado que se ha fraguado por parte de la Asamblea Legislativa contra la Sala de lo Constitucional, así como la destitución arbitraria del Fiscal General de la República”. Hacen “un llamado fuerte a la comunidad internacional y a la ciudadanía a estar atentos ante esta actuación autoritaria, que conlleva a la destrucción del orden democrático, que elimina la separación de poderes en El Salvador, y amenaza las libertades individuales de los salvadoreños”.

Como bien cierra el comunicado, “en la democracia no solo basta la legitimidad de origen, sino que debe haber legitimidad de ejercicio, que implica respetar la Constitución y los derechos humanos de toda la población”.

Esta nueva afrenta del presidente Bukele, ahora sí al orden constitucional, es algo grave para la región centroamericana y en el caso de Guatemala debe llamarnos a la reflexión, de que no importando nuestras diferencias en el ámbito político o económico, debemos ser conscientes como sociedad de la importancia del respeto a la libertad, los frenos y contrapesos, así como evitar la concentración del poder en una persona, para garantizar que podamos aspirar a ser una república democrática y representativa.

Lo que ocurre en El Salvador además afecta directamente la vida de muchos guatemaltecos en varios sentidos. En el ámbito comercial durante el 2019, después de Estados Unidos nuestro principal socio es El Salvador, debido a que 12.4% de las exportaciones totales van hacia ese país. Así también vemos que US$11.8 millones de la inversión extranjera directa que vino al país durante el 2019 proviene de El Salvador. Y en el ámbito turístico, 45% de las llegadas de visitantes no residentes a Guatemala son salvadoreños.

Por eso es importante escuchar las voces de diferentes actores salvadoreños sobre lo que está pasando y hacer un balance sobre cómo podemos, como sociedad guatemalteca, aun y cuando existan diferencias de opiniones, comprender que los frenos y contrapesos en una república son vitales para garantizar mayor libertad y un mayor respeto a los derechos humanos de nuestra población.

En las palabras de Lord Acton, “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente. Los grandes hombres son casi siempre malos, incluso cuando ejercen influencia y no autoridad”. Para que El Salvador no llegue a la situación crítica de Nicaragua, todas las organizaciones centroamericanas debemos apoyar a que se fortalezcan las instituciones políticas. Trabajemos de la mano con organizaciones empresariales, políticas y de la sociedad civil, para escuchar lo que está sucediendo.

Para nosotros, los guatemaltecos, esto debe ser una alerta para no permitir que mediante propuestas populistas o iniciativas que resuenen en la desesperación de la gente se le dote de poder absoluto a una persona. Pongamos nuestras barbas en remojo.