Sin fronteras

¿Cuánto generan los paisanos en EE. UU.?

En la plática nacional hay un creciente interés en la economía que gira en torno a la migración. Y no es para menos. Cada vez más, las remesas familiares ocupan titulares importantes; no solo por su enorme volumen, sino también, por su sólido comportamiento. Parece que todo el mundo habla hoy sobre las remesas. Pero hay un tema al que menos personas le han prestado atención. Se ha preguntado usted ¿a cuánto ascienden los ingresos de la población guatemalteca en EE. UU.? Desde ya podemos anticipar que en 2020 las remesas cerrarán cerca de los Q85 mil millones. Pero esa cantidad es solo lo que el paisano en el exterior envió a Guatemala; no es lo que generó en aquel país. Lo que generó, obviamente, es más de lo que envió, pues esa persona vive allá, y allá tiene sus hábitos de manejo de dinero, los cuales, solo Dios conoce, pues no tenemos esa información.

En mi afán de obtener datos al respecto, busqué primero en las encuestas y censos disponibles. La más completa sobre el tema, que es la que realizó la Organización Internacional para las Migraciones en 2016, no contiene la pregunta. Tampoco la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. Y mucho menos el cuestionado Censo Nacional de Población y Vivienda. En todos los documentos hay información sobre el dinero que viene. Cómo viene. Y en términos demasiado generales, de dónde y hacia dónde. Incluso hay datos sobre las actividades económicas del familiar en el exterior. Por ejemplo, sabemos que muchos trabajan en la industria de la construcción, otros en restaurantes, hoteles, manufactura, agricultura, etcétera. Pero qué porcentaje de lo que genera ese familiar es lo que envía a Guatemala, y por tanto, a cuánto ascienden los ingresos de los guatemaltecos en EE. UU. De eso, nada.

Ante la falta de dato duro, me tocó hacer lo que acostumbro: entrevistar telefónicamente a contactos migrantes. En este caso, a propietarios de tiendas que ofrecen el servicio de envío de dinero a Guatemala. Pensé en dos perfiles diferentes. Uno, el de ciudad grande; y el otro, de pueblo rural. Llamé a 4 en total. Para los citadinos, uno en el área de Los Ángeles, y el otro en un suburbio de Nueva York. Y para los rurales, a uno en un pueblo de Georgia, y el otro, uno en Alabama. Hice las llamadas creyendo que obtendría datos similares, pero como suele suceder en Guatemala, las respuestas reflejaron una complejidad que merece mayor análisis. De manera muy superficial, pareciera que en Los Ángeles el comportamiento es un poco diferente al de Nueva York, y muy opuesto a lo de los rurales. El de Los Ángeles dijo que sus clientes envían, a lo sumo, un tercio de sus ingresos. Mientras que el de Nueva York, que es más o menos la mitad. Sin embargo, los dos rurales aseveraron con categoría que estiman que sus clientes envían hasta dos tercios de sus ingresos.

¿Por qué creo que es tan interesante conocer cuánto suman los ingresos de la población guatemalteca en EE. UU.? Porque al conocerla, tendríamos base para entender mejor todo lo relativo al fenómeno migratorio. En aspectos académicos, esa cifra nos ayudaría a comprender contra qué compite el país al pretender que su población no emigre. En aspectos empresariales, se convierte en una oportunidad para sectores que podrían ofrecer productos y servicios a esa población que consume allá. Solo por salir de la curiosidad, saquemos cálculos ligeros: Si el caso fuera que envían la mitad de lo que ganan, estaríamos hablando que los guatemaltecos en EE. UU. generan una cifra cercana a los Q170 mil millones anuales. Pero si la relación fuera, digamos, que envían uno de cada tres, estaríamos ya hablando de unos Q255 mil millones anuales (US$32 millardos).

Se calcula que el producto interno bruto del país entero va a andar este año por los US$70 millardos. Da mucho para pensar, ¿no?