Sin fronteras

Cuántos guatemaltecos viven cerca de un consulado

Pedro Pablo Solares@pepsol

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Pedro Pablo Solares

En la proximidad de lo que será el primer evento electoral guatemalteco en EE. UU., se ha escuchado que voces apoyan la modalidad electrónica del voto, amparados en que si la modalidad fuera presencial, muchos tendrían que viajar grandes distancias para votar en un consulado. Y si bien es cierto muchos viven en condados alejados, donde la presencia consular es remota, tampoco se puede negar que el posicionamiento geográfico de la red consular está cerca de una población que es significativa. En medios de comunicación, analistas, activistas, migrantes e incluso algunos funcionarios han dicho que poner mesas electorales en consulados obligaría a los votantes a conducir hasta diez horas. Pero esa afirmación me despertó la curiosidad de calcular cuántos guatemaltecos residen en las metrópolis donde sí hay consulados, o en un perímetro de dos horas conduciendo. El resultado fue interesante.

Para llegar a un dato, se comparó el número de oficinas consulares con la población migrante general, y con quienes residen en las cercanías de esas oficinas. Aunque existe incertidumbre sobre el tamaño exacto de la población guatemalteca en EE. UU., hay dos cifras concretas que nos dan guía. Primero, el Minex revela un mapa oficial de la población a la que ha extendido documentos consulares, por estado. El total, entre todos los estados, suma 2.79 millones de personas. La segunda cifra: En 2015, el entonces canciller reconocía públicamente que ese número solo es una base, pues excluye a quienes por una u otra razón no habían tramitado —para entonces— los documentos. Así, calculaba que la población completa podía alcanzar los 3.5 millones; es decir, un 25% más de lo reconocido oficialmente por el Ministerio. Para esa población, el país actualmente tiene abiertos 19 consulados, en igual número de ciudades. Pero de esos, tres están enfocados para asuntos fronterizos, y no para atender públicos masivos. Por tanto, sería un máximo de 16 sedes, el que podría utilizarse como sedes electorales.

Por experiencia propia, conozco las poblaciones migrantes en las cercanías de 11 de esos 16 consulados. Utilizando esa información y comparándola con los datos oficiales —para ser conservador—, y no con el cálculo mayor hecho por el excanciller, sumé que más de 1 millón de guatemaltecos vive adentro de las metrópolis donde existe una sede consular guatemalteca. Y si a eso sumamos quienes viven en pueblos a distancias no mayores de dos horas conduciendo, llegaríamos a una población aproximada de 1.8 millones de guatemaltecos en EE. UU., que viven cerca o cerquísima de una sede consular. Se entiende que este dato es rústico, y que para fines del Tribunal Supremo Electoral, habría que afinarlo, en especial, eliminando la población menor de edad y que no es apta para el voto. También se reconoce que el dato está hecho con base en un recorrido personal que no es científico, pero se presenta como una idea inicial, apta para discusión.

La población guatemalteca en EE. UU. está desperdigada en más de 400 condados, en 40 estados. Este artículo no pretende desvirtuar la necesidad que existe por fortalecer la red consular, para que llegue a los más aislados. Pero sí despertar la idea de lo que pudo ser un evento electoral más exitoso, si se hubieran colocado mesas de enrolamiento en las sedes consulares —aunque fueran solo algunas—, y si la votación hubiera sido presencial en esos mismos consulados —aunque fueran solo algunos—. Imagine: Solo cuatro de esos consulados —Los Ángeles, Lake Worth, Atlanta y Nueva York— están en la misma ciudad donde vive 1.1 millones de guatemaltecos. Ahora compárelo con los 300 usuarios que hasta hoy descargaron la aplicación electrónica implementada por el TSE. Parece que el camino hacia un proceso menos fallido no era electrónico, sino presencial gradual.