Cable a tierra

Cuatro razones para tomar medidas drásticas

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

La conferencia de prensa que dio el presidente el lunes 16 fue un importante hito positivo en el manejo de la epidemia de coronavirus, especialmente luego del patinazo de “váyanse a la playa”. Anunció medidas correctas desde lo epidemiológico y de salud pública: medidas duras, pero necesarias, pues el virus es altamente contagioso, pero, además, por otras cuatro razones de fondo que él no mencionó, pero que todos debemos entender.

La primera es que aún no está completamente claro todo el comportamiento de la enfermedad en los humanos. Hoy se saben cosas que no se sabían hace unos días. Por ejemplo, que la persona permanece positiva al virus hasta dos semanas luego de terminar los síntomas de la enfermedad; o que puede haber reinfección. Demasiado temprano para saber qué implicará todo esto a mediano y largo plazo.

Lo segundo es que no sabemos todavía cómo se comportará la epidemia en países con un perfil muy distinto al de China o de Europa. Ya de por sí hay diferencias demográficas entre China y Europa que explican en parte la mayor letalidad de la epidemia en Italia. Una población más envejecida. En el caso nuestro, somos demográficamente más jóvenes, pero tenemos en contraste altísimos índices de desnutrición, hacinamiento en las viviendas y en los lugares de trabajo, falta de agua potable y, en general, poca higiene. Estas condiciones pueden hacer más susceptibles al virus a otros segmentos de la población. Por eso necesitamos monitorear más qué está pasando en África con la epidemia.

La tercera razón es la debilidad estructural del sistema público de salud. Para comenzar, la primera recomendación que da la OMS es hacer pruebas masivamente. “Testing, testing, testing” ha sido clave en Asia para romper la cadena de transmisión. Acá no se puede hacer porque no se cuenta con suficientes pruebas. ¿Se estará programando comprarlas?

Por otra parte, casi seguro que ya hay transmisión comunitaria del virus. ¿Estará haciendo el MSPAS búsqueda activa de casos en las comunidades (a donde retornan los deportados), y en centros urbanos? ¿Dónde están las brigadas sanitarias para la desinfección de calles, mercados, centros comerciales, empresas, etc? El papel de las munis es crítico, para asegurar el abastecimiento del agua y la higiene, pero yo solo oí regaños. ¿Qué de la higiene y la salud en las empresas y comercios? ¿Y cómo estamos para enfrentar los casos complicados? ¿Hay suficientes ventiladores, oxígeno y medicamentos en los intensivos de los hospitales? El censo 2018 dice que hay como un millón de mayores de 70 años. Si afectara gravemente a tan solo el 1% de ellos, serían unos 10,000 casos adicionales para los intensivos del país.

Y la cuarta es la vulnerabilidad socioeconómica estructural, generada por esta economía tan desigual y excluyente. La mayoría dependemos de nuestro trabajo u ocupación diaria para mantener a flote a nuestras familias. En contraste, el 65% del excedente bruto de explotación —la ganancia por la actividad económica— la concentra un puñado equivalente a tan solo el 3% de empresas del país. Sin un gran empresariado verdaderamente consciente de su responsabilidad social, sí se pone en jaque la estrategia de contención de la enfermedad.

Urgen medidas económicas, fiscales, ambientales y de protección social para apoyar a trabajadores y empresas más vulnerables; asistencia alimentaria; que se usen correctamente los fondos de emergencia, amparados en un plan de gasto y de compras que sean públicos. Incorporar más agresivamente un enfoque de salud pública y de salud ocupacional en el comité de crisis. Guatemala tiene excelentes profesionales para acuerpar al Gobierno en esta y otras tareas.