Cable a tierra

Datos sobre la compra pública de medicamentos

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

Hace unos años tuve la oportunidad de hacer algunos análisis sobre lo que representaba la compra de medicamentos para el presupuesto del Ministerio de Salud. Se cubrió un período que va entre los años 2000-2013, justo antes de que se diera la crisis de desabastecimiento del 2014. Se evidenció que el gasto nominal total en medicamentos que hacía el MSPAS se había incrementado siete veces respecto de la asignación que tenía en el 2000. En comparación, el rubro de Recursos Humanos, a pesar de que representa la mayor erogación en el presupuesto ministerial (46% en promedio para el período), respecto de sí mismo, tan solo había crecido 3.5 veces. Caso similar ocurrió con el rubro de alimentos (3.5 veces) y de otros bienes y servicios (2 veces). En otras palabras, el rubro de medicamentos fue el que tuvo el mayor crecimiento durante el período de examen.

Los “saltos” en la tendencia de gasto en medicamentos se registraron por primera vez entre 2002-2003; posteriormente, entre 2005-2007. En el 2008, el volumen de recursos asignados a la compra de medicamentos se incrementó en más de Q500 millones respecto del año previo y sumó otros Q219 millones en 2009. Debido a la severa crisis fiscal, producto de la crisis económica mundial del 2009, el monto asignado a compra de medicamentos en el MSPAS se redujo en 2010 en Q196.4 millones respecto del año previo, pero se volvió a incrementar minúsculamente en el 2011, en Q16 millones.

En 2012 se presupuestaron en el MSPAS Q250 millones adicionales sobre lo presupuestado en el 2011; y en 2013, Q347 millones más sobre lo del 2012. Es decir, nunca antes se había “gastado” tanto en comprar medicamentos en el MSPAS como justo antes de que su red de servicios quedara totalmente desabastecida en el 2014. Saque usted sus propias conclusiones.

Se logró identificar también que los beneficiarios de estos negocios entre el Estado y proveedores privados son agentes mayoritariamente nacionales, principalmente distribuidores e importadores. En toda la región centroamericana, este es un sector altamente concentrado: son apenas tres o cuatro grandes droguerías o distribuidoras en cada país las que concentran las compras; varias de ellas integradas verticalmente con laboratorios nacionales o cadenas de farmacias.

Efectivamente, la base de datos de Guatecompras reveló un patrón distintivo: una estructura piramidal de proveedores de medicamentos, altamente concentrada. Cuatro empresas capturaron los contratos más grandes (por arriba de Q300 millones). Un grupo intermedio de apenas 10 empresas percibió contratos que oscilan entre Q101 millones y Q299 millones en el mismo período, y una base de 77 empresas recibieron adjudicaciones de menos de Q100 millones.

El tercer aspecto identificado es el papel central que juegan los médicos en las decisiones de compra de los pacientes (mercado privado) como por parte del MSPAS o el IGSS (mercado público). Los médicos son el eslabón crítico para la bonanza del mercado de medicamentos, aspecto bien comprendido por las empresas y correspondido de múltiples maneras. Ello pone a los médicos en una delicada frontera ética, sobre la cual ni el MSPAS ni el IGSS, ni el Colegio de Médicos o de otros profesionales de la salud, ni las universidades, con sus escuelas de Medicina y posgrados, establecen parámetros claros. Más bien domina el silencio.

Para escribir esta columna busqué en redes artículos o estudios que hubieran actualizado este tipo de análisis para el período entre el 2014 y 2019, pero no encontré, a pesar de su importancia para entender la disfuncionalidad y los altos costos de la atención médica. Dejo acá el desafío planteado.