De mis notas

Desafíos presidenciales

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

Siempre hay consejeros que reducen a expresiones simplistas problemas complejos. Los votantes y las audiencias de masa tienden a tener esas percepciones y las divulgan y promueven con denuedo y entusiasmo sin entender el cuadro grande y los problemas sistémicos y estructurales que causan los fenómenos que subrayan.

No se me olvida el ejemplo de un catedrático docto en ciencias políticas. En el curso que impartía, reducía de una manera muy simple el problema que enfrentan todos los gobiernos nuevos que asumen su mandato con un gran bolsón de ideas y planes de gobierno.

Decía él que el gobierno o el sistema político de nuestro país es como un automóvil con diferentes problemas mecánicos y de conducción: llantas rotas, problemas de carburación, frenos dañados y, además, un conductor que conduce mal y no le da mantenimiento al vehículo.

El vehículo es el país, decía. El gobernante (o los gobernantes pasados) es el conductor. El presidente conoce el diagnóstico de los problemas que tiene el vehículo, pero los anteriores conductores no han conducido bien y el vehículo no camina. Debe solucionar cada uno de los problemas mecánicos. Pronto se percata de que el taller tiene un mal mecánico, pero no lo puede despedir porque es inamovible, ya que el sindicato tiene “emplazada” a la dependencia.

Entonces, con chapuces e improvisando, echa a andar el vehículo, que demanda reparaciones de fondo pero no se pueden hacer porque el “sistema” no lo permite. Además, persisten los causales del problema, y es que no hay vehículo que aguante las carreteras tan malas por donde tiene que transitar el vehículo (gobernabilidad), la problemática se vuelve un círculo vicioso. Los problemas existen. Las soluciones existen, pero no se pueden implementar porque el sistema no lo permite.

Por ahí comienza el entuerto, señalaba el profesor, “Guatemala tiene problemas sistémicos y estructurales, pero no se pueden hacer los cambios porque los diversos estamentos políticos no lo permiten: Un Congreso con bancadas clientelares, que se mueve en función de sus propios intereses porque el sistema lo permite. Un poder judicial arcaico, ineficiente, con alto grado de permeabilidad a intereses espurios para lograr ser nominados, porque el sistema lo permite.

El resultado es la pérdida de la certeza jurídica y la violación al Estado de Derecho, “porque el sistema lo permite…” No puede haber desarrollo económico en un entorno tan hostil e ingobernable. El capital huele los problemas y huye hacia lugares seguros con reglas de juego claras y en donde se respete el debido proceso y la propiedad en todas sus formas.
En ese círculo vicioso nos movemos. Planes y proyectos hay, pero el nuevo gobierno necesitará promover un gran consenso de agenda mínima prioritaria que requiere estrategia inteligente y operadores hábiles capaces de presionar a los estamentos políticos, incluyendo movilizar la plaza para lograrlo.

Entre los problemas sistémicos que hay que cambiar: 1. Modificar la fecha de elecciones de alcaldes y diputados, para que sean a medio periodo presidencial. Desde hace 20 años se elige a los tres poderes del Estado. 3. La UNE actualmente tiene 28 diputados que los usará para la elección de 13 magistrados de la CSJ y 210 magistrados que ocuparán 42 salas de Apelaciones. Con este poder inicia una nueva negociación de apoyo a cambio de blindar a los exfuncionarios o dirigentes de UNE, pues es el pleno de diputados del Congreso quien elige de las listas de las comisiones a los nuevos togados, para el período 2019-2024.

El síndrome del vehículo descompuesto: ¿Cómo hacer para que no sea este congreso el que elija? ¿Cómo modificar la fecha de elecciones? ¿Cómo aprobar la ley de Contrataciones del Estado? ¿Cómo pasar la Ley de Servicio Civil?