Escenario de vida

Desnutrición y poco acceso al agua agobian a Guatemala

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

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Hoy, amigo lector, le escribo sobre el tema del agua, en el marco del Día Mundial del Agua celebrado el 22 de marzo. También escribo sobre la desnutrición que agobia a tantas familias guatemaltecas de escasos recursos. En ambos casos, tengo la esperanza de que usted posee un alto grado de conciencia y un buen corazón para discernir que el sufrimiento de otros puede a la larga repercutirle también.

Hace unos días fui invitada por Catherin Chomali a conocer una iniciativa espectacular en un pequeño y remoto lugar de Guatemala. Ella es una exitosa empresaria que busca disminuir la desnutrición de niños desfavorecidos y lo lleva a cabo junto al Dr. Mark Arellano, quien dirige en Guatemala “Passion Asociación”. Con su titánica lucha y la ayuda de buenos guatemaltecos ha logrado poner de pie el “Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Prevención Humana” localizado en el caserío Asunción Chivoc, San Juan Sacatepequez. La intención de ambos fue invitarme para que conociera de cerca como están mejorando las condiciones de salud, educación y nutrición de 400 niños, cuyo proyecto considero digno de imitarse en el resto del país.

Lo que más me impresionó fue descubrir que hay pocos padres en el caserío. En su mayoría han abandonado a sus mujeres, por lo que para que los niños sean aceptados en dicho centro deben llegar con sus madres con el fin de que ambos se capaciten y participen de los programas que se ofrecen.

Es terrible aceptar que Guatemala ocupa el sexto lugar a nivel mundial con desnutrición crónica, ya que el 52% de los menores de 5 años padecen de esta deficiencia nutricional. Este hecho, a la larga, repercute en sus estudios, merma su potencial intelectual y emocional, y les pone en riesgo de una muerte prematura. Eso, sin contar que estos niños son los futuros ciudadanos, y si crecen sin la debida alimentación mermará su capacidad intelectual, lo que repercutirá en el desarrollo de Guatemala.

Según Unicef, tres millones de guatemaltecos no tienen acceso a servicios de saneamiento, y casi cuatro millones no cuentan con servicio de agua potable. En materia educativa, el asunto no mejora, ya que cuatro de cada 10 niños que comienzan el ciclo escolar jamás lo terminan. Si seguimos en pobreza extrema, la consecuencia directa es, evidentemente, la desnutrición y la falta de servicios de saneamiento. Prueba de ello es que en el área rural solo el 30% de los hogares tienen acceso al líquido vital.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) por mucho tiempo ha atendido el problema de agua potable y saneamiento, por ser un determinante ambiental para la salud y clave para la paz y la gobernanza. Y hablando de paz, la artista guatemalteca de la plástica Mariana Siebold fue nombrada embajadora de Cultura de Paz por el príncipe Damien Dematra de Indonesia, para fomentar la cultura como herramienta para lograr la paz entre naciones. Guatemala participa junto a otros 99 países y Mariana se ha sumado al centro para reducir la desnutrición crónica. Para ello, tiene una novedosa forma de promoverlo con el idioma internacional de la paz a través del arte, donde conciencia a las personas a que trabajen en su metro cuadrado; es decir, dentro de su interior, para luego contagiar positivamente a los demás.

Tanto el tema del agua como el de la desnutrición crónica en Guatemala están íntimamente relacionados y ya es hora de que dejemos de estar de brazos cruzados o desviar la vista hacia otro lado cuando nuestros hermanos sufren, sino todo lo contrario, que nos sumemos como voluntarios o donantes a causas nobles como esta.