Pluma invitada

Día Mundial de la Alimentación, nuestras acciones son el futuro

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Este Día Mundial de la Alimentación nos encuentra en un momento crítico. La pandemia continúa planteando un desafío global que causa pérdidas y sufrimientos sin precedentes. Se han perdido cultivos y hogares completos. Los efectos de la crisis climática están sobre nosotros en todas partes. Los desafíos para la seguridad alimentaria global no habían sido tan graves en años.

Sin embargo, en medio de todo esto, está naciendo un nuevo impulso y los esfuerzos se están uniendo par repensar la forma en que producimos, almacenamos, distribuyen y consumimos alimentos. Ya hemos comenzado a enfrentar estos problemas.

Puedo confirmar esto después de haber completado mi primera misión oficial como Directora General Adjunta en la FAO aquí en Guatemala. Los grandes desafíos planteados por la situación actual en el país nos muestran claramente que las soluciones para acabar con el hambre y la malnutrición se originarán de la colaboración de todos los sectores, porque nadie lo logrará solo.

Durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los sistemas de alimentos el mes pasado, convocada por el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, se sentaron las bases generales sobre cómo el mundo debería avanzar para transformar los sistemas agroalimentarios.

Se ha evidenciado la necesidad de una transformación urgente durante la pandemia, incluso mucho antes de que la COVID-19 iniciara. Cientos de millones de personas de todo el mundo sufrían de hambre, y ese número ha aumentado en el último año a 811 millones. A pesar de que el mundo produce suficiente comida para alimentarnos a todos. Esto es inconcebible e inaceptable.

En la FAO, nos hemos arremangado y entrado a la acción. Como la agencia líder de alimentos y agricultura, hemos desarrollado un conjunto de herramientas que lograrán un impacto en muchos de estos problemas sistémicos y complejos.

Tenemos una idea clara de nuestro objetivo, enmarcada por las aspiraciones de una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor ambiente y una vida mejor. Además, nuestro trabajo está respaldado por nuestro nuevo marco estratégico para los próximos diez años, lo que define los insumos y las medidas concretas necesarias para desarrollar sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resistentes y sostenibles, sin dejar a nadie atrás.

Para superar este desafío en Guatemala, debemos coordinar nuestro trabajo junto con las partes involucradas en la seguridad alimentaria y la producción, la agricultura, el medio ambiente y el desarrollo económico.

Durante mi visita, he confirmado la voluntad y la capacidad de los diferentes sectores; desde lo público y privado, académico, líderesas indígenas, parlamentarios, para brindar soluciones que mejoren la vida de las personas en el campo. Pero tenemos que aceptar que no lo lograremos solo de nuestra área de trabajo, necesitamos repensar la forma en la que trabajamos juntos.

Creo que la diversidad de Guatemala es su fuerza, y debemos aprovecharla desde el punto de vista del desarrollo para garantizar la nutrición de los niños, mejores espacios de mercado para los productores de agricultura familiar, innovación de comercio y digitalización, y oportunidades reales, dignas e inclusivas para los jóvenes y las mujeres rurales.

El futuro, nuestro futuro, depende de las acciones que tomemos para transformar nuestra forma de vivir en una mejor.

 

*Directora general adjunta en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Agricultura (FAO)