Pluma Invitada

Diccionario Político Chapín 2019 (N-P)

Pablo Rodas Martini  @pablorodas

Narcotráfico. Controla un partido político y ha penetrado muchos otros. Los partidos precisan de mucho dinero y siguen al pie de la letra el dicho: “A caballo regalado, no se le miran los dientes”, aunque estos sean blancos, blanquísimos y un tanto polvorosos.
Nayib Bukele. Aparece casi cada noche en los sueños de los candidatos presidenciales: “Yo soy el Nayib Bukele guatemalteco”. Si no lo sueñan amanecen de mal humor.

Nombres de partidos políticos. Hay de todo. Si usted solo recuerda cinco nombres o menos, es que la política le importa un comino; si recuerda 10 nombres, es una persona normal: no necesita ir con el psiquiatra o el cura y no tiene principio de Alzheimer; si recuerda quince, usted es un político marrullero; si usted recuerda los nombres de todos los partidos políticos, usted se llama Leopoldo Guerra y es el Registrador del Tribunal Supremo Electoral.

Observadores electorales internacionales. Una “ocupación” de al pelo, más conocida como turismo político: boleto aéreo pagado (muchas veces en clase de negocios), hotel de cinco estrellas por varias noches, tour a varios municipios del país el día de las elecciones, viáticos diarios sustanciales, trato preferencial para entrar a cualquier centro electoral, y quizá hasta unos días de estadía extra para visitar Antigua, Tikal y Atitlán. Casi todos traerán un ejemplar de Lonely Planet y una copia impresa de lo que Wikipedia dice sobre Guatemala. En otras palabras, primera clase para apreciar las elecciones guatemaltecas.

Observadores electorales nacionales. Tercera clase.

Padrón electoral. Listado electrónico con los nombres y datos de casi 8 millones de guatemaltecos, de los cuales 54% son mujeres y 46% hombres. Debería ser una escogencia muy buena cada cuatro años pues se supone que las mujeres toman mejores decisiones que los hombres, pero no ha resultado así, lamentablemente.

Papeletas electorales. Cinco cartulinas de medio metro cuadrado cada una que los votantes tendrán que extender sobre una mesa de arquitecto. Se prevé que muchos se desmayen y algunos hasta sufran ataques cardíacos o derrames cerebrales por el tremendo shock visual de ver juntos todos los logos partidarios. La papeleta con fotos de los presidenciables será la más impactante: como los carteles de 20 películas de terror.

Partido político. Sus siglas son PP. ¿Dónde están los dos dirigentes máximos del PP? Al menos la mitad de los candidatos de los PPs deberían unírsele a los del PP.

Piedras. Si hablasen dirían: “¡Qué friegan estos políticos, otra vez nos van a pintarrajear!”

Plan de gobierno. Mamarracho que los partidos arman de último momento. Lo usual es que pongan a patojos chispudos a copiar y pegar planes de gobierno de otros países. Por eso no se sorprenda si a veces se habla del departamento de Salta, de la ciudad de Querétaro, o del municipio de Cundinamarca… en las prisas por imprimirlos ocurren algunos errorcitos. El partido que presenta el plan más vistoso es el que mejor hizo el copy/paste.

Primera vuelta electoral. Véase Mayoría relativa. Con tantísimos candidatos, la ganará quien logre el 10% o, de puro milagro, el 15% del voto electoral.
Postes de luz. Si hablasen dirían: “¡Cada cuatro años nos sentimos como árboles llenos de musgos y plantas parásitas!”

Promesas electorales. Entre las promesas que los partidos han evaluado están: “Un viaje trimestral gratis al Irtra para cada familia”, “Basta de delincuencia: Cada hogar con su ametralladora Galil”, “Reforma moral: Solo la Biblia en las escuelas”, “Semana laboral de tres días y medio”, “No más tráfico: Construiremos un metro en la ciudad capital en solo cuatro años”, etc.

Propaganda electoral. El motivo por el que las campañas electorales son muy caras, y por la cual solo millonarios o candidatos con padrinos millonarios pueden ser candidatos… no usted.