RINCÓN DE PETUL

Discreciones que nos vuelven irrelevantes

|

En un país corrompido, ofrecer en época de campaña es algo que cualquier bobo puede hacer. Si es en discurso oral, prácticamente cualquiera que tenga boca y que sepa hilvanar una secuencia de palabras, por simple, infundada o estúpida que esta sea, lo logra. Y si ni hablar en público puede, como dicen que sucede con algunos de los aspirantes para altos perfiles y que por eso se esconden del micrófono, pues entonces esas promesas las ponen por escrito. El papel, con todo aguanta. Los casos puntuales dejaron de serlo y son ya norma general. Con desparpajo, el candidato ofrece cualquier babosada, por mucho que no tenga sustento su oferta. Los ejemplos de verborrea electoral, desde los más atrevidos, hasta los más patéticamente vergonzosos, sobran. La fauna politiquera que surge cada cuatro años sobrevive en la ignorancia del pueblo. Pero tal vez, tras tanta burla, hasta este pueblo haya perdido interés en lo que ofrecen los postulantes.

Un plan de gobierno o una propuesta programática que se presenta en campaña solo pueden ser relevantes si luego, al estar en el ejercicio del cargo, el funcionario está sometido a la rendición de cuentas frente a su comunidad. Es casi irrelevante, en cambio, si las figuras que sirven para el balance y la auditoría, como la prensa, las formas de asociación ciudadana, las judicaturas independientes y la oposición política, están socavadas. Sin todas estas formas de control republicano, el candidato que ganó dejando rastro de una estela de patrañas, embustes, cuentos y mentiras, no paga precio político alguno. Impunidad absoluta que alimenta un sistema perverso en beneficio de turbios intereses. Es con este conocimiento que, por mencionar tan solo dos casos, el Partido Patriota se posicionó entre el electorado como mano dura en contra de la delincuencia. Y, el FCN-Nación, se vendió como un ente contrario a la corrupción. ¡Vaya ironías!

' El público debiera estar ávido de saber quién es cada postulante.

Pedro Pablo Solares

Al momento de ejercer el voto, el guatemalteco requiere conocer quién es el candidato. No solo qué se le ocurre ofrecer. Además, quizás incluso, más, ha de saber quién es. Cuál es su pasado. Quienes son sus conexiones. Cuáles son sus actividades. Qué tipo de bagaje humano e intelectual tiene. Qué ha hecho en la vida, y cómo lo ha hecho. Quién le financia. Qué interés representa. Y cuáles son los elementos de su carácter que sirven para combatir los males evidentes de este país desigual, estancado y en vías de sucumbir ante la metástasis de la corrupción. La postulación a un puesto de la administración pública es un acto repleto de cruciales elementos personales del postulante. Por ello, esos cuestionamientos deben ser incluidos en la discusión. Enfocarse solo en el qué se propone, a estas alturas, en este lugar, se mira tremendamente ingenuo. Tan ingenuo, que inevitablemente será percibido como irrelevante por esta lastimada sociedad.

Quizás con el fin de evitarse problemas, hay espacios que, en época electoral, limitan sus foros a eso que se mencionó antes: los planes de gobierno; las propuestas programáticas. Pero viendo la retahíla de patrañas contenidas en estas propuestas, y el perfil de quienes vienen, personajes cuya historia comprueba preocupante vileza de intención, no puede sino advertirse que estos espacios restrictos tan solo perderán relevancia en el debate nacional por no entrar a discutir la médula del problema. El TSE recientemente lo hizo, limitando a un candidato a solo hablar de planes de gobierno, en lo que —además— parece ser un atropello constitucional. Otros foros, sin embargo, como la prensa y la academia, no deben caer con semejantes imposiciones. El público debiera estar ávido de saber quién es cada postulante, y no solo qué se le ocurre prometer. Total, en un país corrompido, ofrecer en época de campaña es algo que cualquier bobo puede hacer.

ESCRITO POR:

Pedro Pablo Solares

Especialista en migración de guatemaltecos en Estados Unidos. Creador de redes de contacto con comunidades migrantes, asesor para proyectos de aplicación pública y privada. Abogado de formación.