Si me permite

El arreglo personal, más que lucir refleja quién soy

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“Pocos ven lo que somos pero todos ven lo que aparentamos”. Nicolás Maquiavelo
En nuestra sociedad debemos admitir que hay patrones ya establecidos que se nos imponen y que determinan en nuestra presentación quiénes somos y a qué nos dedicamos, pero aun en ello hay detalles que pueden ser diferentes en cada uno de nosotros para reflejar nuestra manera de ser.

Claro está que en algunas ocupaciones está determinado el uniforme que tienen para poder ejercer su tarea, como en los casos de una persona que está dedicada a la enfermería y otra que se dedica al orden público, y aun allí los detalles los determina la persona.

Hay diferencia en los casos donde entramos a un negocio y se nos acerca una persona ofreciendo ayudarnos y se pone a las órdenes. Si su presentación es adecuada nos anima a solicitar su ayuda.

Por lo mismo, si alguien está buscando un trabajo y le indican dónde hay una oportunidad, su arreglo será apropiado al tipo de trabajo que está esperando encontrar. Claro está que se debe tener la capacidad para el desempeño de ese trabajo, pero además se toma unos minutos evaluando su arreglo personal y muy posiblemente consulte con alguna persona de su confianza si su arreglo es adecuado para lo que habrá de hacer.

Nadie en esta vida está dispuesto a tomar riesgos, prefiere ir a lo seguro. Muchos de nosotros, sin lugar a duda, hemos tenido la experiencia de asistir a algún evento o celebración, y cuando estamos ingresando al lugar sentimos que se nos están evaluando el arreglo personal, y si percibimos un gesto de aprobación nos gratifica, pero cuando es lo contrario quisiéramos salir de ese lugar cuanto antes.

Debemos entender que en cuanto a nuestro arreglo personal la opinión de terceros no siempre es determinante, pero sí evaluada, porque los que expresan la opinión lo hacen pensando en ellos y no siempre eso puede ser coincidente. Mucho depende de cada uno de nosotros la formación que hemos recibido, los ideales que nos hemos trazado y en manera particular cuan flexibles hemos sido en los años formativos para que se nos instruya en lo que debemos vestir y como arreglarnos. En algunos esa formación ha llevado a una postura de rebeldía y a otros a una postura de sumisión.

Cuando hemos formado nuestra personalidad en los años vividos, logramos tener una imagen de quiénes queremos ser y cómo nos queremos presentar para ser aceptados, si bien no siempre aprobados.

Por ello es importante entender que el problema no es cómo me miro en mi arreglo, sino lo importante y determinante es cómo se me mira el arreglo, porque ello incluye que estoy comunicando con mi arreglo personal.

Si tuviera que asistir a una boda, es importante saber cuál es mi relación con los novios. Si soy familiar no es lo mismo que simplemente un amigo. Pero de todos modos mi arreglo es para proyectar respeto a los novios y que mi presencia sea grata y cómoda para ellos, no tanto para mí.

Es frecuente que observemos a los que nos rodean, conocidos o no, y cuando vemos lo que visten, cómo se arreglaron, uno se pregunta ¿adónde irá esta persona con ese arreglo? Tenemos toda la libertad de hacerlo, y la capacidad de observar, evaluar y hacer nuestras conclusiones. Pero también nosotros pasamos ese proceso por la gente que nos observa y de alguna manera debemos ser cuidadosos.