Si me permite

El carácter del hombre es una pieza esculpida

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“Colocad al hombre en cualquier posición y veréis que nada es capaz de mudarle de carácter”. Cicerón

En la vida y en nuestro derredor hay muchos proyectos que un día iniciaron con todo el entusiasmo que uno puede tener, pero por alguna razón no llegaron a un final que los que lo habían empezado estaban visualizando. Sin lugar a duda, si uno pudiera entablar una plática con ellos tendrían una diversidad de explicaciones que de alguna manera pudieran tener sentido. Pero la realidad no se justifica.

De igual manera en nuestras vidas, desde que iniciamos y permitimos ser formados, podemos tener muchísimas capacidades, las cuales podrían ser explicadas como un monumento que se está trabajando para que, al igual que una escultura, esté tomando forma y en su final pueda contemplarse con admiración. Pero si no llega a su final poco puede decirse de él. Igual es el carácter del ser humano. Desde su nacimiento está siendo formado y si está correctamente encaminado podrá llegar a ser una persona que pueda aportar muchísimo para los que le están rodeando.

Claro está que cada uno de nosotros tenemos mucho que agradecer a las diferentes personas que tomaron el tiempo no solo de enseñarnos para poder tener el conocimiento necesario para lo que hacemos en la vida, pero algo mucho más importante es el carácter que fuimos formando porque nos pusieron normas y nos supervisaron para alcanzar en cada paso de la vida lograr metas y superarlas para que cada etapa no fuera simplemente un transitar, sino una formación para ser lo que hoy somos.

Claro que existen personas a quienes les permitieron vivir de tal modo que no tuvieran que enfrentar retos que las obligara a superarlos, y por lo mismo la mediocridad se ha apoderado de ellas, pero aquellas que fueron desafiadas y se les exigió lo máximo de lo que pudieran rendir fueron desarrollando un carácter que no les permite darse por vencidas, sino que con una persistencia constante alcanzan los logros que se proponen. Sin duda son como una pieza que al esculpirla con todo cuidado y determinación logra formar personas que son dignas de admiración y también son productivas en lo que se proponen hacer.

La paciencia de un artista con una pieza de piedra puede hacer una obra de arte digna de ser puesta para admiración de muchos. De igual manera deberíamos saber a quiénes buscar en el proceso formativo para que puedan lograr en nosotros algo que a simple vista nadie pensó que podíamos hacer. No se puede negar que otros son capaces de visualizar un futuro más creativo y próspero para nosotros. Es usual que nos expresemos en forma negativa de nosotros, y ni hemos hecho el intento para saber si lo podemos hacer. Pero cuando nos lo exigen, quedamos sorprendidos de lo que hemos logrado.

Es nuestra obligación buscar que alguien nos pueda guiar y orientar para dejar el estado que tenemos y empecemos a abrir panoramas que nos permitan desarrollar nuestro carácter y nuestra capacidad, no solo para nuestra gratificación, sino para bien de los que comparten la vida con nosotros.

El conformismo es algo que debemos dejar de lado y empezar un proceso de cambios que inicie con el carácter y que luego se proyecte en nuestra personalidad y en las cosas que estamos haciendo en una vida aparentemente rutinaria.