Desde Ginebra

El comercio electrónico, bajo negociación

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En los años noventa, la Organización Mundial del Comercio (OMC) acordó establecer una moratoria temporal sobre la imposición de derechos de aduana a las transmisiones electrónicas, la cual está vigente hasta diciembre 2019.

Desde entonces, el comercio digital se ha transformado significativamente, las transmisiones electrónicas han adquirido una mayor importancia en el comercio internacional, con los avances de la tecnología de la información y la creciente generación de productos tecnológicos, como lo es la inteligencia artificial, la impresión 3D y la cuarta revolución industrial. En el futuro ocuparán un lugar más central en las economías de las naciones.

En la OMC, los países, Australia, Japón y Singapur lideran las negociaciones para un acuerdo plurilateral de comercio electrónico. Anteriormente se buscaba un acuerdo multilateral, pero algunos países en desarrollo se oponen, por la pérdida de ingresos aduaneros, y sugieren que se renueve la moratoria, limitando el alcance de la descripción de las transmisiones electrónicas. Al alcanzar un acuerdo permanente en la OMC se benefician tanto los países desarrollados como los países en desarrollo.

De lograr un acuerdo en la organización, se establecerá un marco internacional en un área económica de rápido crecimiento, que carece hasta ahora de reglas globales. En la actualidad solamente rige una mezcla compleja de normas nacionales y lo establecido en algunos acuerdos de libre comercio.

La negociación busca establecer reglas permanentes y transparentes, así como la consolidación de los derechos de aduana a las transmisiones electrónicas contenidas en la moratoria. Esto permitirá a los consumidores adquirir productos digitales, tales como libros electrónicos, películas, programas de televisión, etc., sin impuestos de importación.

Varios países han expresado interés en abordar los temas como: las reglas para un comercio sin papel, autenticación, certificación y firmas electrónicas, seguridad cibernética, flujo y protección de datos, reglas a mensajes no deseados (spam), datos de transferencia en frontera, la protección del consumidor, telecomunicaciones, servicios financieros, responsabilidad en el contenido de las plataformas, entre otros. Sin embargo, hay otros temas de interés que pueden servir también para atraer inversión extranjera.

Para fomentar el comercio electrónico, los países deben cumplir con algunos requerimientos básicos como los siguientes; acceso a internet, conectividad e infraestructura, medios de pagos electrónicos adecuados sin generar mayores costos, velar por el derecho al consumidor y protección de datos, interacción entre las diferentes plataformas electrónicas de ventas, de consumidores y medios de pagos. También se requiere el reconocimiento mutuo entre los países de la firma electrónica, autenticación y certificación electrónica, y ciberseguridad, reglas para procesos seguros en pagos y de privacidad de datos.

Estos temas generan oportunidades, pero también pueden crear barreras al comercio electrónico. Muchos países se cuestionan la necesidad de formar parte de esta iniciativa, en particular para los países en desarrollo. Es una decisión de política de país con visión a largo plazo.

En el foro público de la OMC, un experto indicó que la forma de ver el acuerdo sobre comercio electrónico es que formulará el menú de opciones para hacer negocios electrónicamente. Son los países quienes deciden si desean pertenecer y aparecer en ese menú.

Si se quiere fomentar el comercio electrónico a nivel nacional, los países necesitan tener regulación de calidad mundial en cada tema, para aprovechar al máximo las oportunidades que brinda este comercio, y para ello requieren regulación transparente, que dé certeza y seguridad al productor, vendedor y al consumidor.