Cable a tierra

El contrato ruso, ¿ahora demandados?

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

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La única compra bilateral de vacuna covid-19 que hizo el Ministerio de Salud fue a la empresa rusa intermediaria del Instituto Gamaleya, creador de la vacuna Sputnik. Algo que pudo haber sido muy positivo para el país, pues se aseguraba de un solo una significativa parte del total de dosis necesarias para vacunar a la población, en un momento en que la producción de las demás vacunas estaba siendo acaparada por los países más ricos del mundo. Sin embargo, terminó siendo un caso más de opacidad y manejo espurio que se escuda y justifica a partir de una necesidad real de la población. Es más, ni siquiera se satisfizo, pues primero se vencieron casi cinco de los ocho millones de dosis de Sputnik pagadas anticipadamente por el gobierno de Guatemala, a un costo de US$80 millones.

Con sorpresa escucho un programa de radio el lunes 22, donde el ministro de Salud manifiesta su preocupación por el contrato con Sputnik, que están en un proceso de “prearbitraje”, dice, evaluando cómo no tener que pagar otros US$80 millones, que corresponderían a los otros 8 millones de dosis de vacuna contempladas en el contrato original. No obstante, en julio 2021 se nos dijo a la población que ese contrato se había “renegociado”. Que había un “nuevo contrato” y que se recibirían solo los ocho millones de dosis inicialmente pagadas. “Renegociación” que, dada la preocupación actual del ministro Coma, parece que solo significó hacerle el favor a la empresa rusa con la generosa concesión de extenderle el plazo de entrega de esas dosis hasta el 31 de diciembre de 2021. Valga recordar que el 5 de octubre era la fecha original que debían haber completado la entrega al país de las 16 millones de dosis contratadas. ¡Incumplimiento por el cual Guatemala los debió haber demandado!

Es más, parte del problema del vencimiento de tantas dosis de Sputnik se dio porque la mayor parte de las dosis ya pagadas —5.2 millones de ocho— entraron al país entre octubre y diciembre 2021. De hecho, los últimos 2.1 millones de Sputnik entraron en plenas fiestas de fin de año. La empresa rusa “cumplió” contractualmente, sin importarle las graves consecuencias que su atraso tuvo para el proceso de vacunación guatemalteco.

Al escuchar al ministro pensé de inmediato que no era posible que, encima, ahora los rusos demandaran. Estaba segura de que la exministra Amelia Flores había declarado que se había “renegociado” el contrato con los rusos. Que se firmó un nuevo contrato, que nunca mostraron, por cierto. Me puse a buscar las notas de prensa y, efectivamente, el 27 de julio 2021, ella y el presidente anunciaron en conferencia de prensa la “renegociación” en los siguientes términos: “Alejandro Giammattei, presidente de Guatemala, y la ministra de Salud, María Amelia Flores, participaron este 27 de julio en una conferencia de prensa en donde dieron a conocer que se había logrado renegociar el contrato por la compra de las 16 millones de dosis de vacunas Sputnik V, por las que el país ya pagó el 50%”. Manifestó la exministra, además, que se iba a negociar con otras farmacéuticas para adquirir los otros ocho millones con el 50% restante de los fondos que ya no se pagarían por la demás Sputnik.

¿Si renegociaron y firmaron un nuevo contrato, como aseveró Amelia Flores en julio 2021, ¿a cuenta de qué nos demandarían los rusos ahora? ¿O nos mintió flagrantemente el año pasado, y lo que verdaderamente “renegoció” fue solo el cronograma de entregas, para favorecer a los rusos, y quitarse la estafa de encima, difiriendo nada más en el tiempo el resto de la entrega y del pago? ¿Omitieron esa parte de la historia para apaciguar los ánimos en el momento?